Ha sido una larga travesía en el desierto pero, finalmente, el calzado, principal sector exportador de la provincia, ha logrado consolidar su recuperación en los mercados exteriores con unas ventas en el primer semestre un 3,5% superiores a las que manejaba con anterioridad a la pandemia de coronavirus. La otra cara de la moneda la representa el mármol, que continúa de capa caída, siendo el único sector alicantino que sigue presentando unos baremos inferiores a los de 2019. Cuestiones como los incrementos de costes o la fuerte competencia de otros materiales propician que permanezca inmerso en un contexto de crisis.

El confinamiento impuesto a nivel internacional con el estallido de la crisis sanitaria provocó un parón generalizado de las exportaciones, salvo las de aquellos productos, como los alimentarios, considerados de primera necesidad. Sin embargo, el final del encierro trajo consigo también una rápida reactivación de las ventas al exterior que alcanzó a la práctica totalidad de sectores, aunque con algunas excepciones.

Este es el caso del calzado, cuyo proceso de recuperación ha sido más lento debido a las cancelaciones de todo tipo de eventos sociales. Con todo, finalmente ha visto la luz al final del túnel y, tras unos datos puntuales que ya apuntaban hacia esa tendencia, ha logrado incluso superar los registros de antes de la pandemia. Así lo ponen de manifiesto las cifras publicadas por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo en relación al primer semestre del año, periodo durante el cual las firmas zapateras de la provincia han logrado vender al exterior 666,8 millones de euros, frente a los 643,2 de los primeros seis meses de 2019.

La presidenta de la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (Avecal), Marián Cano, señala que el regreso a las cifras prepandemia "es una muy buena noticia después de las dificultades que hemos tenido que superar durante este tiempo". Sin embargo, no lanza, ni mucho menos, las campanas al vuelo. "La reactivación del consumo -alerta- está animando las ventas en nuestro sector, pero los problemas con los suministros, los costes energéticos y de las materias primas y la inflación pueden producir una ralentización en los próximos meses".

En el lado contrario se encuentra otro sector exportador de la provincia como es el mármol, que no consigue recuperar las cifras de exportación anteriores a la pandemia. En el primer semestre del actual ejercicio, en concreto, las ventas al exterior ascendieron a 54,7 millones de euros, todavía por debajo de los 62,1 que se alcanzaron en 2019, cuando la situación tampoco era muy boyante. El presidente de la asociación Mármol de Alicante, señala que "todo lo tenemos en contra. El precio de la energía está por las nubes, y lo mismo sucede con otros productos básicos para nosotros, como son la madera, las resinas, los plásticos o el gasoil. Encima, hemos sufrido recientemente una huelga de transporte que nos ha penalizado". A ello hay que añadir la fuerte competencia de otros materiales, o el particular color de los mármoles alicantinos, dominados por el crema, que pese a que están volviendo a ganar demanda, se sitúan por detrás de los blancos y los negros en la preferencia de los consumidores.

El resto de sectores se encuentran mejor que antes de la pandemia, empezando por la alimentación y continuando por los plásticos, el metal o el juguete.