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Los comerciantes exigen un impulso a la plaza de las Flores tras 4 años de vallado

El entorno del Mercado debe estar listo a partir de la próxima semana después de los trabajos de ajardinamiento y reposición de mobiliario - Los propietarios de negocios quieren convertir el enclave en una prolongación de la Corredora

La plaza de las Flores lució ayer sin el vallado metálico que se había instalado para proteger las excavaciones en el Mercado.

La plaza de las Flores lució ayer sin el vallado metálico que se había instalado para proteger las excavaciones en el Mercado.

El ambiente que se respiraba este miércoles en la plaza de las Flores era totalmente diferente al de los últimos tiempos. Los viandantes se llevaron una sorpresa a primera hora de la mañana al comprobar que las vallas que rodeaban al Mercado Central habían desaparecido. El amasijo metálico que había mermado drásticamente la actividad en la zona ya no estaba presente tras haberse convertido en un elemento más de su paisaje. La mañana soleada acompañaba y, a mediodía, cuando el alcalde y otros miembros del equipo de gobierno se acercaron a ver el estado de las obras, las terrazas permanecían abarrotadas.

Una buena señal para los comerciantes, que ahora exigen que se le dé un impulso a la plaza de las Flores tras haber sufrido cuatro largos años de vallado. El propósito de los propietarios de negocios es que este céntrico enclave se aproveche de la buena acogida que ha tenido la peatonalización de la Corredora y se convierta en una prolongación que atraiga a los clientes hasta sus locales.

Una vez que se ha retirado la estructura metálica que se instaló para proteger las excavaciones arqueológicas en el Mercado, está previsto que a partir de la próxima semana se recupere el funcionamiento normal de la plaza de las Flores, una vez que se hayan completado los trabajos de ajardinamiento y reposición del mobiliario urbano con los que se embellecerá una zona que ha quedado degradada.

«Ahora queremos impulsar el comercio, la restauración y la actividad socioeconómica que se ha visto interrumpida como consecuencia de una situación anómala», manifestó ayer el alcalde, Carlos González, quien visitó la intervención junto a los concejales Héctor Díez, Esther Díez y Carles Molina y el representante de los comerciantes Rubén Morata. El primer edil aprovechó la oportunidad para pedir disculpas a vecinos y comerciantes por las «molestias ocasionadas» y cargó de nuevo contra la empresa concesionaria Aparcisa, a la que acusó de «mantener esta situación durante un tiempo innecesario».

Entre los comerciantes de la zona la sensación generalizada es de alivio tras la retirada de las vallas aunque algunas voces críticas consideran que todo el periplo que han tenido que sufrir no ha aportado nada positivo y que el céntrico enclave se encuentra igual que hace cuatro años. «Es maravilloso que hayan retirado las vallas y ahora deben aplicar aquí la misma receta que en la Corredora», manifestaba la camarera Lucía Torres.

Reacciones

Fueron más los comerciantes que compartieron su opinión tras la visita del alcalde, como es el caso de la quiosquera María Aurelia Soler: «La gente que pasea por la Corredora podrá comprobar que aquí también hay vida. Había pasado de ser una plaza muy importante a no ser nada. Ya estaba bien». En una línea similar se pronunció José Javier Hernández desde la Carnicería Pastor: «Ganamos en claridad y visibilidad y esperamos que esta media sirva de ayuda para los negocios». «Estamos eufóricos, no esperábamos que la retirada de las vallas se produjera en el contexto de pandemia en el que nos encontramos», concluyó Morata como representante de los comerciantes.

El problema al que ayer se le dio solución, en parte, se lleva años arrastrando en la plaza de las Flores, desde que en 2017 regresaran las máquinas excavadoras para verificar si el proyecto de nuevo edificio y aparcamiento subterráneo en el Mercado era viable. En aquel entonces se anunció que el trabajo de la mercantil Aparcisa duraría apenas un par de meses, nada que ver con la realidad que llegó después y un problema que se ha extendido durante cuatro años.

Los comerciantes de la zona se han quejado desde el origen del conflicto de la situación que han tenido que sufrir y han exigido diferentes soluciones, como un vallado transparente o la instalación de más farolas que aportaran luz, sin que ninguna fuera satisfecha.

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