Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Del local a la vivienda: el valor del arquitecto técnico

En estas actuaciones, el arquitecto técnico aporta un conocimiento vinculado a la realidad constructiva

El arquitecto técnico desempeña un papel esencial en la transformación de locales en viviendas.

El arquitecto técnico desempeña un papel esencial en la transformación de locales en viviendas.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

La transformación de locales en viviendas permite recuperar espacios que han perdido su función original y destinarlos a un uso residencial. Pero convertir un local en una vivienda no es una reforma cualquiera: exige comprobar la viabilidad del cambio y conocer las características del edificio sobre el que se interviene.

Antes de iniciar las obras hay que verificar que el inmueble pueda cumplir las condiciones exigibles a una vivienda: iluminación y ventilación, accesibilidad, aislamiento térmico y acústico, protección frente a la humedad, seguridad en caso de incendio y adecuación de las instalaciones.

En estas actuaciones, el arquitecto técnico aporta un conocimiento especialmente vinculado a la realidad constructiva. Su formación le permite analizar cómo está ejecutado un edificio, reconocer sus materiales, valorar sus sistemas constructivos y proponer soluciones que, además de estar bien definidas en su proyecto, puedan ejecutarse correctamente.

Ese conocimiento cobra especial importancia cuando comienza la obra. La transformación de un local exige coordinar albañilería, fontanería, electricidad, climatización, ventilación, aislamientos, carpinterías y acabados. Son trabajos distintos, pero estrechamente relacionados. Una instalación puede afectar a un falso techo; una nueva distribución puede condicionar la ventilación; una actuación sobre la fachada puede determinar la iluminación de la futura vivienda.

El arquitecto técnico conoce estos oficios, su secuencia de ejecución y los puntos en los que deben coordinarse. Esa capacidad para llevar el proyecto a la obra, resolver los problemas que surgen durante los trabajos y controlar su correcta ejecución es uno de los valores propios de la profesión. No se trata únicamente de plantear una nueva distribución, sino de conseguir que un espacio concebido para otra función llegue a convertirse realmente en una vivienda segura, confortable y duradera.

La Sentencia 700/2026, de 4 de junio, del Tribunal Supremo ha introducido un matiz que conviene explicar con claridad. El caso resuelto se refería a la transformación de un local en vivienda dentro de un edificio de uso comercial o industrial. El Tribunal establece que, en ese supuesto concreto, el proyecto debe ser redactado por arquitecto. Su pronunciamiento no puede extenderse automáticamente a todos los cambios de uso de local a vivienda.

Existe, además, una cuestión fundamental: cuando estas actuaciones están comprendidas en la Ley de Ordenación de la Edificación y requieren un proyecto de uso residencial redactado por arquitecto, la dirección de ejecución de la obra corresponde al arquitecto técnico. Es una función legalmente diferenciada de la dirección de obra y obligatoria legalmente, que comprende la supervisión de la ejecución material y el control de calidad, incluida la recepción de los productos de construcción y la realización de las comprobaciones y ensayos que procedan.

Por tanto, el arquitecto técnico desempeña un papel esencial en estas obras que pueden no ser muy grandes pero que requieren conocimiento de la normativa y la coordinación de diferentes profesionales, de forma que la transformación del local se materialice en una vivienda segura, confortable y correctamente ejecutada.

Tracking Pixel Contents