Amancio López: "Cuesta mucho pasar de pequeña a gran empresa, absurdamente penalizada" :: KPMG - Prensa Ibérica

AMANCIO LÓPEZ

Presidente de Grupo HOTUSA

Ana SAMBOAL

Amancio López Seijas saborea todavía el éxito del Foro La Toja–Vínculo Atlántico. Es un nuevo hito en la historia de un grupo turístico que nació hace cuarenta años como un proyecto comercial y que ya cuenta con más de 200 establecimientos en tres continentes. Con un punto fuerte, la cultura: no sólo la de algunos de sus edificios históricos de su área hotelera, sino la que promueven organizando exposiciones, concursos literarios o audiovisuales o conferencias y debates para sus clientes. Entre los más ilustres, los Reyes o los galardonados en los "Princesa de Asturias", que cada otoño se alojan en el Hotel de la Reconquista de Oviedo, o los jugadores de la Champions, que duermen en el Eurostars Tower cuando viajan a Madrid.

"Cuesta mucho pasar de pequeña a gran empresa, absurdamente penalizada"

"Amancio Ortega es único, excepcional, su caso se va a estudiar durante muchos años y su historia ejemplar nos estimula"

"Resulta peligroso buscar con los nacionalismos lo que nos confronta y divide, significa volver a la tribu"

–A finales de la década de 1970, Hotusa nace con un capital de 150.000 pesetas para comercializar hoteles independientes.

–Ese capital se gastó en poco tiempo en escrituras o notarios. Empezamos a ser útiles prestando servicios a hoteles asociados, recibíamos unas cuotas y porcentajes sobre ventas. Con una estructura muy ligera, conseguimos ser sostenibles. Lo fundamental era aprender. Para ser competitivo, tienes que saber hacer algo mejor que los demás. Ese conocimiento diferenciado está muy pegado a la realidad, porque no hay factor de éxito más importante que conocerla tal como es. Hoy, el big data es una oportunidad. En la empresa hay tres fases. Una, la eficiencia: lo que haces mejor que los demás. Si, además eres capaz de hacerlo en otros países, elevas la probabilidad de que la empresa sobreviva en cualquier momento, porque diversificas el riesgo. Al tiempo, vas haciéndote más eficiente. Y debes innovar permanentemente. En dos direcciones. Una, la evolutiva: aceleramos en aquello que sabemos que va a ocurrir. Otra, la disruptiva, sin descartar modelos nuevos que podemos imaginar. La historia de nuestra empresa está hecha por personas. Personas con conocimiento limitado que han ido aprendiendo con la empresa y han enseñado también a gente más joven, para que esto sea una escuela permanente.

–¿Por qué deciden dar el salto de la asesoría a una cadena?

–Fue fruto de nuestra inquietud por mejorar la gestión y prestar servicios para los que, a veces, nuestros clientes no eran demasiado receptivos. Decidimos asumir ese rol comprando un hotel en Córdoba en el año 94. Han pasado 25 años y tenemos más de 200.

Amancio López Seijas, a la puerta de su Hotel Eurostars Madrid Tower, donde se alojan muchos de los equipos que juegan la Champions. | ISABEL PERMUY
–¿Llevando la gestión o también en propiedad?

–Una parte importante en propiedad, otros en arrendamiento. Una de las revistas más prestigiosas del sector sitúa a nuestro consorcio de hoteles asociados como el primero a escala internacional y a nuestra cadena, Eurostars Hotel Company, entre las setenta más importantes. Partiendo de dónde hemos partido, no es un motivo para estar del todo satisfecho, pero sí para estar contentos del esfuerzo.

–¿Evolución o planificación?

–Se planifica. Con frecuencia, se desprecia la emotividad de las personas y es el origen de todo. Antes de una obra hay un proyecto, antes de un proyecto una idea y antes de una idea un ideal. Con el ideal sólo no es suficiente, pero sin el ideal no hay nada. Es importante también el espíritu de superación. A cierta edad, la gente es incapaz de imaginar lo que es capaz de hacer. Con frecuencia, los talentos, personas capaces de hacer grandes obras no las abordan porque no tienen confianza suficiente o, a veces, la sociedad no valora las aptitudes de los ganadores. Pero, por encima de todo eso, está la fuerza interior. Marcas objetivos, pero eres lo suficientemente hábil para, cada vez que te vas acercando, alejarlos. El objetivo final es no alcanzar el objetivo. Consiste en eso y en la humildad de saber que, construyas lo que construyas, nada es permanente, tienes que trabajar para identificar los factores claves para sobrevivir en el tiempo: la eficiencia, el crecimiento, la innovación. Cualquier ser vivo tiene un período de vida determinado, pero una organización, si es capaz de hacer escuela, puede alargarse en el tiempo. A veces, cuanto más rentable es una actividad económica, más riesgo corre de ser efímera. Hay que hacer una reflexión permanente, aprender cada día y desaprender, que es mucho más complicado.

¿Esta es la lección que daría para emprender un negocio?

–No usaría la palabra negocio, porque son organizaciones, empresas que viven. Ésta, en cuarenta años, nunca ha repartido beneficios.

–Algo muy común en la empresa familiar

–El planteamiento puede ser "me lo llevo" o puede ser "lo que voy a dejar". En el primer caso, con frecuencia, la empresa dura lo que dura, una generación activa. Cuando no se capitaliza, corres el riesgo de que la primera crisis se la lleve por delante. Nuestro objetivo es contribuir, dejar algo a la sociedad. Es muy importante que la pequeña empresa dé el salto adelante. España es un país muy competitivo en empresas grandes y medianas, capaces de exportar al nivel de Alemania. Pero el problema es que cuesta mucho pasar de una pequeña empresa a una mayor. La diferencia está en pasar de "mi negocio" a una empresa que vivirá por sí misma, con o sin la familia, pero que es un valor que tiene ya importancia social por la capacidad de crear puestos de trabajo de calidad.

–¿Y cómo se da ese salto?

–La sociedad, en parte, penaliza absurdamente a la gran empresa. Es como si el emprendedor fuera un modelo y, en el momento que tiene éxito, empieza a crear puestos de trabajo y se convierte en una empresa mediana o grande, es presuntamente sospechosa de muchas cosas. Incluso, hay quien dice que las empresas pequeñas pagan más impuestos. Las empresas que crecen desde pequeñas en un mundo competitivo son las que contribuyen a la riqueza de los países. Por eso es difícilmente compresible que se las penalice en el momento en el que alcanzan una determinada dimensión. No necesariamente lo pequeño debe ser mejor.

–¿Qué reformas favorecerían ese desarrollo?

–En primer lugar, no bonificar al pequeño, sino al que empieza a crecer, ayudas para que pueda convertirse en mediano. Ése es el reto. Si hoy tiene cinco empleados, el objetivo es que tenga 500.

–¿Bonificación, subvención?

–No las he pedido jamás ni las voy a pedir. Lo único que hay que tener es un entorno competitivo, igual o mejor que nuestros competidores más directos. Y lo que tienen que dar las administraciones es la sanidad y la educación. Posiblemente, ahí, en la educación, es donde hay que hacer el gran esfuerzo para mejorar esa competitividad. Y, desde el punto de vista fiscal, no puedo pretender que nuestro país sea un paraíso, pero tampoco que tenga peores condiciones que el resto.

–¿Las tenemos?

–En algunos casos, sí. Es algo que hemos de vigilar. Lo que tienen que hacer los gobiernos es garantizar la libre competencia e, insisto, porque sin eso no hay nada, mejorar el nivel de educación. Nuestro país es uno de los más seguros y eso no se puede perder. Somos el segundo con mayor esperanza de vida del mundo y en poco tiempo podríamos llegar a ser el primero. Algo se tiene que estar haciendo bien, porque esto no es sólo por la dieta o el clima. Tenemos unas infraestructuras fantásticas, de las mejores, da igual que sean aeropuertos, que alta velocidad o fibra óptica. Y tenemos un estilo de vida, una cultura, una historia, una forma de relacionarnos, un estar en la calle, un lugar donde la gente se lo pasa bien. Nos queda el gran reto, que es el de la ciencia, el de la innovación.

"Un alto porcentaje de la población europea lo ha tenido todo pagado desde que nació y se indigna: eso pone en peligro esta sociedad"

–Tenemos escuelas de negocios punteras, ¿en qué fallamos?

–La FP se ha infravalorado y, posiblemente, pueda ser la causa del déficit que tenemos. Es como si fuera de segunda, como si el objetivo fuese ir a la universidad, como si todo el mundo tuviera derecho a un título. No a un nivel de formación alto, sino a un título. Esto es un error. Hemos de promover la FP y que alguien que la curse pueda acceder desde ahí a la universidad, no podemos tener compartimentos estancos. Y, después, habría que orientar la universidad hacia las necesidades de la sociedad, hacia la empleabilidad y hacerla competitiva. Para eso debe haber también una cultura y una aceptación general de la excelencia. Y de la exigencia. No puede ser que todo el mundo tenga un título. ¿Qué vas a hacer con él?

–¿Y seguridad jurídica?

–Seguridad jurídica absoluta. Es la que garantiza la confianza. A veces, en ámbitos políticos, se juega con estos temas, incluso con ciertos modos de populismos. Deben pensar, cuando hablan, que sus palabras no tienen consecuencias. Todo lo que genera incertidumbre las tiene, y tremendas. En el momento en que la gente piensa que la crisis ha empezado, espera y no toma decisiones. Es muy delicado. La economía tiene tanta importancia para la sociedad que no se entiende que no se aprenda un mínimo en la escuela. Me sorprende que lo que genere confianza no forme parte de un pacto permanente, de decir: "no me asuste usted a la gente, porque, si se asusta, ya hay crisis". La crisis empieza cuando la gente no se fía.

–¿Estamos en ese momento?

–Indudablemente. Todas las organizaciones no actúan igual. Unas pueden tener más confianza, pueden decir: esto durará un tiempo, pero ya me adelanto, me preparo para ir haciendo. Otros dirán: espera. Pero no es un tema que se esté dando sólo en España, se está dando a nivel internacional. Hay populismo de todo tipo, gente que a través de simplezas genera incertidumbre y desconfianza. Y no es nada bueno, es la mayor amenaza para el desarrollo. En la globalización, hay ganadores y perdedores y, cuando se genera riqueza, habrá que ver cómo se reparte. Pero lo importante es que se siga generando, porque si no hay, el debate del reparto ya no tiene sentido.

–¿Lo de Cataluña también es una forma de populismo?

–Sí, sobre todo cuando llegamos a niveles donde la razón no cuenta. Ningún país, ningún pueblo ha estado mejor en la historia de lo que estamos nosotros. Nadie ha tenido los privilegios de Europa, donde hay un porcentaje de la población muy alto que lo ha tenido todo pagado desde que ha nacido. Y, en un momento determinado, se indigna y, cuando empieza a argumentarlo, le cuesta. Esto es poner en peligro esta sociedad, producto de la filosofía y la democracia griegas, de Roma, del Renacimiento, de la Ilustración, de la democracia liberal, de la economía de mercado, del humanismo… Y, sobre todo, de la paz, que es una palabra que hoy no se utiliza, porque se da por hecho, pero la paz ha sido siempre un paréntesis. Con la creación de la UE, la democracia se ha extendido, la civilización, que, básicamente, es dónde los derechos los tienen las personas, no los colectivos, ni los territorios. Y eso es lo que se está cuestionando. Con los nacionalismos, ocurre más o menos lo mismo. Es peligrosa una sociedad que busca lo que nos confronta y divide, eso es la tribu.

"Los políticos hablan como si sus palabras no tuvieran consecuencias, la crisis empieza cuando la gente no se fía"

–¿Qué define un hotel Eurostars, cuál es su personalidad?

–Hoy el hotel no puede ser sólo un espacio funcional, unas instalaciones, unas habitaciones y un restaurante, sino una experiencia. Y esa experiencia debe estar diferenciada, adaptada al cliente, un producto singular y a un precio-calidad razonable. Nuestro hotel debe ser un escaparate de la propia ciudad. Por tanto, desde el diseño debe estar vinculado a ella. Y, después, debe tener un entorno cultural.

–¿Por eso organizan actividades culturales?

–Si nuestra actividad económica es un turismo que busca cultura, arte, elementos diferenciadores, parece lógico. Vamos a hacer un esfuerzo cada vez mayor. Pocas cosas unen más, en estos tiempos convulsos, identitarios. Nos gustaría, humildemente, contribuir.

–¿En ese marco puede englobarse el I Foro La Toja-Vínculo Atlántico?

–De alguna forma, sí. Nosotros tenemos una actividad económica, pero también una sensibilidad. Y, además de esos premios de literatura, de vídeos de promoción de "smart cities", de exposiciones o sesiones en las que los escritores presentan su obra, hemos iniciado la organización de encuentros. Este foro podría ser una culminación, un lugar de encuentro de los que queremos defender la sociedad del bienestar, de aquellos que valoramos el salto adelante tan impresionante que ha dado nuestro país. Hay alguna parte de la sociedad que a lo mejor ha notado menos la diferencia, pero la transformación es brutal, un salto en la historia que jamás se había dado. Ese foro es un lugar de encuentro para defender el modelo y el vínculo atlántico, lo que nos une.

–Que lo inaugurara el Rey ya es un logro para usted.

–Sin duda. Mi papel fue el de promotor, no he sido el primer factótum del fórum, fue un grupo de amigos, como Josep Piqué, Carmen Martínez Castro, Antón Costas, Jordi Alberich. Cada uno fue sumando y, cuando mucha gente se pone a sumar, pues conseguimos que, además del Rey, estuvieran los presidentes ejecutivos, por ejemplo, de Telefónica o Inditex. O Mariano Rajoy y Felipe González.

–¿Sale lo mejor cuando dejan el gobierno?

–Son más libres y tienen una gran experiencia. Tienen un sentido de compromiso con el país que ya no está condicionado por nada. Los gobernantes tienen un sentido de compromiso y servicio social brutal. Y ahí es donde dan lo mejor de sí mismos. Entiendo que el estar sometido al día a día y saber lo que conviene más, ganar unas elecciones, sacar unos votos más o menos, les condiciona. Pero aquí ha habido personas de una enorme talla y el tiempo las irá poniendo en su sitio. Ojalá no les tengamos que echar mucho de menos.

–¿Por qué dice eso?

–No, no... Si España ha dado en estos cuarenta años este salto, será porque algo se ha hecho bien, también el gobierno. Y ojalá siga siendo así. No digo más.

–Si La Toja ha acogido el Foro Atlántico, en el Hotel de la Reconquista organiza la cena de los premios "Princesa".

–Es muy entrañable cómo lo vive la sociedad asturiana y la ciudad de Oviedo. Estos momentos emotivos se valoran especialmente. El hotel tiene una historia muy vinculada a los Premios, pero es ya historia del propio hotel.

–Y, en Madrid, aloja a los jugadores de la Champions.

–En un hotel hay de todo, pero eso contribuye a mantener el espíritu de superación, porque también es una satisfacción para la gente que trabaja aquí. Pueden venir porque, inicialmente, hubo una buena acción comercial puntual, pero, si siguen viniendo, es porque aquí se sienten seguros, están bien tratados y se lo cuentan a otros.

–¿Cómo lleva eso de que le llamen "El otro Amancio gallego"?

–El caso de Amancio Ortega es único, excepcional y para la historia. Insólito. Se va a estudiar durante muchos años en muchos sitios. Por detrás, a muchísima distancia, no tiene nada que ver, puede ser que te hagan la comparación. Pero nada que ver.

–¿Lo ha comentado alguna vez con Amancio Ortega?

–Ummm... Sí, he tenido la oportunidad. Supongo que él sabe la admiración que le tengo. Galicia ha crecido mucho. Una parte se deberá a que, a nivel de gobierno, se han hecho bien las cosas, ha habido estabilidad y certeza, pero una parte también se debe a Inditex. Atrae empresas.

–¿Es un acicate?

–Es un acicate, es una luz, es una guía… Una historia ejemplar, que nos estimula, un camino. Inditex y Amancio Ortega formarán parte de la historia, de la leyenda.

–¿Usted se siente satisfecho con su recorrido?

–Sí. Claro que si uno supiera lo que sabe ahora, iría más rápido. Lo importante es ir aprendiendo de los errores. Y siempre hay un equilibrio entre prudencia y valentía. No nos fue especialmente difícil. Pero nunca tuve duda de que haríamos una gran empresa. No vamos a ser conformistas porque hemos conseguido objetivos.

–¿Si uno está satisfecho no hace cosas nuevas?

–Claro. Se lo he oído a la gente de Inditex, una de sus filosofías es la insatisfacción, aspirar a algo más. Estás contento, pero hay que estar permanentemente en esa búsqueda para ver hasta dónde eres capaz de llegar.

Los datos la empresa
  • + 1.200 millones Facturación
  • 5.500 Empleados
  • Áreas de negocio Eurostars Hotel Company, Hotusa Hotels, Keytel, Restel

 

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