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Cierran el acceso a la cala del Francés de Xàbia

Los propietarios de la ladera por la que discurre la senda que baja a este recóndito litoral han colocado una puerta de hierro con candados

La nueva valla y la puerta de hierro que impiden entrar al arranque de la senda.

La nueva valla y la puerta de hierro que impiden entrar al arranque de la senda.

De la masificación a la privatización. En el litoral de Xàbia, no hay término medio. La familia Lambert, propietaria de la ladera por la que serpentea la senda que baja hasta la cala del Francés, ha decidido echarle el candado a este tramo de costa. Está levantando una nueva valla y ya ha puesto una puerta de hierro cerrada con tres robustos candados.

Hasta ahora los dueños de los terrenos (una bella pinada) en los que arranca este camino dejaban que los vecinos entraran sin problemas y accedieran a esta recoleta cala, una de las más bellas del litoral valenciano. El murete y una puerta entreabierta disuadían a las masas de turistas. Pero los fijos de la cala del Francés sabían que podían traspasar la cancela y caminar hasta el paraíso secreto.

El temporal Gloria derribó la antigua puerta y parte de la valla. Y este verano los turistas que llegaban en tropel los fines de semana a Xàbia descubrieron este litoral y aprovecharon que aquí no había controles de aforo. La cala dejó se ser el sanctasantórum del litoral local. Las fotografías subidas a las redes sociales hicieron que se corriera la voz de que existía esta preciosa cala.

Tras el verano de masificación, ha llegado el otoño de la privatización. Los dueños han cerrado el acceso a cal y canto.

La Ley de Costas obliga a dejar expeditas las entradas al mar. La senda tiene un uso ya tradicional. Los pescadores han bajado toda la vida. Luego Lambert arregló el camino e incluso lo embelleció con inscripciones de inspiración romana. El litoral de Xàbia ha sufrido este verano una escalada de masificación. La clave está en conciliar la sostenibilidad y el uso público. Echarle el candado a la cala puede provocar que se intente llegar por los acantilados. Un peligro. O que solo disfruten de la cala del Francés los dueños de embarcaciones de recreo que amarran (se enganchan a las boyas ecológicas) y fondean en esta costa.

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