Los madrileños deberían prepararse para la extensión en las próximas semanas al resto o buena parte de la comunidad autónoma del confinamiento aplicado desde este lunesconfinamiento a 37 zonas sanitarias. Tanto Pedro Sánchez como Isabel Díaz Ayuso, en distintos grados, han dejado caer este lunes tras su cumbre en la Puerta del Sol que habrá que tomar medidas más drásticas si el virus no remite. Y la probabilidad de que esto ocurra es muy, muy escasa.

Pocas horas después del encuentro llegaron las cifras del día del Ministerio de Sanidad: los hospitalizados por Covid rondan los 4.000, que ocupan la cuarta parte de las camas disponibles, mientras la incidencia se ha vuelto a disparar nada menos que en 60 puntos, alcanzado los 740 casos por 100.000 habitantes, muy por encima de la registrada en poblaciones que otras autonomías ya han confinado.

Duras semanas por venir

"Le he pedido [a Ayuso] que estemos listos para otros escenarios si fuera preciso", en las "semanas duras que están por venir", explicó Sánchez. A su vez Ayuso advirtió que si las medidas puestas en marcha este lunes, con una vigencia de 14 días, "funcionan" y se da una "proyección preocupante en otras zonas de Madrid", se extenderán a estas áreas. No dijo qué ocurrirá si no funcionan pero no era necesario.

Unas horas después, Fernando Simón, la cara visible del Gobierno en la pandemia, recién incorporado de sus televisivas vacaciones en Mallorca, abundó en la misma idea, al apuntar que "en los próximos días habrá que plantear extender [los confinamientos selectivos] a parte o al resto de la comunidad".

Presión sin éxito

No es ningún secreto que el Ministerio de Sanidad llevaba presionando varias semanas sin éxito para que Madrid aplicara las medidas drásticas tomadas por otras comunidades con menor incidencia del virus. Para el Gobierno, el confinamiento de las 37 áreas ha llegado demasiado tarde, será ineficaz y encima discrimina a los barrios más pobres.

Desde algunos sectores se reclamaba al Ejecutivo que tomara el mando a través de la declaración del estado de alarma, pero ante el desgaste político que eso podría suponer, Sánchez parece haber optado por una intervención más florentina.

La palanca de Sánchez

El presidente ha logrado que Ayuso acepte la creación de una comisión paritaria, el denominado Grupo Covid-19, "que se reunirá semanalmente, con el objetivo coordinar y planificar respuestas contra la pandemia". Además de dos ministros del Gobierno, el de Sanidad y la de Política Territorial y Función Pública, el grupo está integrado por el vicepresidente Ignacio Aguado, de Ciudadanos, y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ambos disconformes con la línea de la presidenta de poner la economía por delante de la salud. Éste último declaró el pasado domingo a 'Abc' que "si es necesario cerrar Madrid, se hará, debemos hablarlo con naturalidad."

Las propuestas de la comisión "servirán de recomendaciones a las actuaciones propias que seguirá ejecutando el gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid en el ejercicio de sus competencias", reza el pacto, pero la comisión nombrará "un portavoz técnico sanitario", un Fernando Simón de Madrid, que debería hacerlas públicas. El margen de Ayuso para oponerse a ellas parece escaso.

Simón adelantó este lunes que la extensión de los confinamientos se debatirá en el seno de este nuevo órgano de cooperación. Aunque Sánchez insistió que no había venido "ni a evaluar ni a juzgar ni a tutelar, sólo a ayudar", la letra pequeña dice algo muy distinto.

Ayuda del Estado

A cambio de esta cesión, Ayuso obtuvo la promesa de la ayuda externa que necesita para sacar del atolladero a la Comunidad. Dos comisiones técnicas de apoyo que penderán del Grupo Covid-19 establecerán los mecanismos de coordinación para que el Gobierno satisfaga, aunque sea en parte, la 'carta a los Reyes' que la presidenta Ayuso aireó en su rueda de prensa: recursos económicos para contratar personal sanitario o profesorado, una "ley orgánica" de la pandemia, que sirva de "paraguas nacional" a todas las administraciones, apoyo fuerzas de seguridad del Estado para la vigilancia de las restricciones y en las labores de desinfección. PCR a todos los viajeros que entran por el aeropuerto y un hospital de campaña en Barajas y otras zonas estratégicas donde se hagan pruebas serológicas.

Sánchez compró incluso en su discurso oficial el argumento de que la mala situación de Madrid se debe a su papel como cruce de caminos y su gran densidad. Que no es lo que piensa lo dejó claro su portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, que el pasado domigo achacó el caos a la "incompetencia" de la presidenta regional. El PSOE ha convocado el domingo junto a Podemos y Más Madrid, una protesta en Sol contra los "confinamientos segregadores".