Sentaron muy mal las palabras que decía hace unos meses el líder de la oposición y flamante presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo en las que afirmaba que el gobierno se estaba “forrando” a cuenta de la inflación. Y no le faltaba razón porque el aumento de los precios provoca el incremento de la recaudación en un impuesto que lo graba todo como es el Impuesto de Valor Añadido (IVA).

Otra cuestión importante es la capacidad de ingresos que tiene cada nivel de la Administración Pública, los impuestos que tiene cedidos y si esta afecta realmente a un aumento recaudatorio. Es decir, la Administración General del Estado (AGE), Comunidades Autónomas (CCAA) y Entidades locales (EELL) que conforman los tres niveles de la Administración Pública española, tienen capacidades diferentes porque su capacidad tributaria es diferente.

En primer lugar, tenemos a la AGE recauda entre otros impuestos el IVA y la recaudación del primer semestre en la provincia de Alicante ha crecido un 20%.

En segundo lugar, tenemos a la Generalitat que en el primer semestre del año 2022 ha recaudado 600 millones de euros más que el año pasado en la Comunitat (un 10,1% más).

Y por último nivel las sufridas entidades locales que como siempre, son las que están en la primera línea del servicio público y las que menos recursos gozan. También en este caso son las que menos les afecta este aumento recaudatorio que tienen sus administraciones “superiores”: los impuestos que gestionan, el principal el de bienes inmuebles (IBI) pero también otros como el ICIO, IVTM, IAE, IIVTNU y otras tasas y sanciones. Si quieren aumentar la recaudación tienen que subir en el pleno municipal y a escasos meses de las elecciones municipales, nadie va a subir impuestos. Es más, los municipios viven estos días una situación compleja porque se va a duplicar el gasto de la energía eléctrica y cuadrar presupuestos municipales va a ser complicado. Vamos a ver como muchos municipios no hacen presupuestos el próximo año.

Únicamente recibirán un extra de la recaudación que está recibiendo ahora la AGE que será por la participación de los tributos del Estado. Pero eso será dentro de tres años porque los municipios reciben una aportación mensual del Ministerio de Hacienda pero son por los presupuestos del Estado liquidados de tres años atrás.

Se puede decir que estos días estamos siendo testigos de una revolución de marketing fiscal en términos de comunicación política donde los diferentes partidos exponen sus ideas y las tesis a cuenta de la recaudación tributaria.

Unos proponen bajar los impuestos, o incluso, eliminar algunos impuestos que son controvertidos por tener un carácter confiscatorio y que incluso, vienen a grabar dos veces un mismo objeto tributario: véase impuesto de sucesiones y donaciones o el impuesto al patrimonio.

Otros proponen que se bajen impuestos sobre productos usados habitualmente por la ciudadanía como ya se ha hecho con la energía eléctrica o con la bonificación establecida para los hidrocarburos.

Pero lo que sí que penaliza más es cuando los partidos caen en la controversia y en un mismo partido se propone en un sitio una cosa y en otro, exactamente la contraria. Un ejemplo es el del socialismo, que más que marketing fiscal podemos decir que el PSOE vive un auténtico circo fiscal porque lo que dicen en un sitio lo contradicen a unos pocos kilómetros con unos argumentos que son exactamente los contrarios a los que defienden los compañeros de partido.

De nada sirvió que el fin de semana pasado el presidente del Gobierno Pedro Sánchez visitara Valencia para que el pasado martes, el presidente de la Generalitat Ximo Puig realizara una enmienda a la totalidad al marketing fiscal que está vendiendo tanto el Gobierno, sus terminales mediáticas, contertulios y demás aparato comunicativo al servicio y mayor gloria de Sánchez. Y parece que le van a seguir los pasos el resto de líderes autonómicos socialistas.

Otra cosa es que la rebaja del tramo autonómico del IRPF no de ni para llenar un depósito de gasolina a quienes no tenemos la suerte de vivir en grandes urbes ni tener transporte público gratuito. Si, porque se están olvidando de quienes viven en las zonas más rurales, de quien necesita de un vehículo para hacer las tareas vitales más básicas y está sacando adelante los pueblos. Mucho discurso de la España vaciada pero luego ni una sola medida para estas personas.