Opinión | EL TELEADICTO

Por fin, los Goya

A disfrutar de los Goya, que se han convertido en un acontecimiento social, amén de cultural, de primer orden. O si no que se lo digan a las ciudades que guardan cola para ser sedes del evento. Alicante debería ser una de ellas si, como dicen, los platós de cine con más recursos de Europa se encuentran precisamente en su término municipal. Pero no me meteré en ese jardín.

Lo importante es la gala, un evento televisivo 100%, que arranca a las siete y media de la tarde (RTVE.es) con la alfombra roja, a la que por fin se le ha dado la relevancia que merece, puesto por mucho que nos gustara que la audiencia hubiese visto "20.000 especies de abejas", "Saben aquell" o "Creatura", lo que conocen al dedillo son los entresijos del famoseo que paseará por el photocall y actuará en su mayor parte a modo de entregadores de los premios.

Atención a los tiempos. ¡Que el Goya a la mejor película no se entregue después de la una de la madrugada! Sería tremendo. La foto de familia de los Premios Gaudí de los premiados la hicieron a la una y media de la madrugada, ¡siendo domingo por la noche!

A ver cómo combinan las actuaciones musicales previstas con las intervenciones de los presentadores contratados, Los Javis y Ana Belén, y la concesión de los premios propiamente dichos. El guion es el siguiente. Tras la entrega de los doce primeros premios, llegará el Goya honorífico a Juan Mariné. Después se concederán Goyas en otras seis categorías y llegaremos al Goya internacional a Sigourney Weaver. Entonces la gala entrará en la recta final con la entrega de los Goya en las diez categorías principales. Efectivamente, terminar antes de la una es todo un reto.