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Transición ecológica justa, pero sin trasvase

Los socialistas esquivan la polémica por el recorte de caudales del Tajo al Segura que enfrenta al PSPV con el Gobierno - Regantes exigen a Puig que defienda sus derechos frente a Sánchez

Teresa Ribera, Cristina Narbona y Juan Espadas, ayer, en la mesa sobre Transición Ecológica. | BIEL ALIÑO / EFE

El 40 congreso federal del PSOE, la cumbre para revalidar el liderazgo del secretario general, Pedro Sánchez, ha sido programado al milímetro para tratar de proyectar una imagen de unidad, en un contexto dominado por los coletazos de la crisis pandémica y ante un escenario de recuperación. Ferraz ha engrasado al máximo su maquinaria para relanzar al partido de cara al nuevo ciclo electoral y en la estrategia trazada destaca la necesidad de huir de frentismos entre las diferentes sensibilidades autonómicas. Al menos, no precisamente este fin de semana, en València. Esa es una máxima que este viernes fue respetada en el coloquio sobre transición ecológica justa, una mesa redonda en la que pasó inadvertida la polémica en torno a los recortes del trasvase Tajo-Segura, que afectan especialmente a la provincia de Alicante. Ni la presidenta de la formación y exministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ni la actual titular para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ni el secretario general de la agrupación andaluza, Juan Espadas, se adentraron en un terreno de arenas movedizas en el que existen posturas contrapuestas.

Narbona no reivindicó su controvertido legado de desaladoras. Ni si quiera mencionó el proyecto estrella en materia hídrica de la época de Zapatero: la macroplanta más grande de Europa, la ubicada en Torrevieja. No pronunció la palabra trasvase. Ni si quiera vocalizó el término «agua». Tampoco lo hizo Ribera, que obvió el proyecto del Ejecutivo para invertir 200 millones más para desalar agua desde la Vega Baja y habilitar una potente instalación fotovoltaica para reducir el coste energético de la desalinizadora. Espadas, secretario general del PSOE andaluz, tampoco reivindicó el agua trasvasada que riega las tierras de cultivo de Almería. El debate, o más bien el intercambio de opiniones apuntaladas sobre un mismo argumentario, giró en torno a la protección del territorio frente al urbanismo salvaje. Se habló de políticas para garantizar la transición energética, de huella medioambiental y, sobre todo, de generar electricidad a través de fuentes sostenibles. Solo el ponente andaluz dijo que la protección del medio ambiente también pasa por la «gestión de recursos hídricos». Sobre el trasvase, nada de nada, ni si quiera estando en el territorio anfitrión del congreso, como es la Comunidad Valenciana, afectada en sus demarcaciones del sur por el Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros para modificar las reglas del trasvase Tajo-Segura apelando, precisamente, a motivos vinculados al ecologismo.

Por el momento, y durante la primera jornada de la convención socialista, la cuestión del agua pasó del todo inadvertida, aunque desde la federación valenciana sostienen que si hay dos cosas que se reivindican con mayor ahínco ante el Ejecutivo son, precisamente, el agua y la financiación. Mientras tanto, el presidente de Riegos de Levante Margen Derecha del Río Segura, José Antonio Andújar, aprovechó ayer para enviar una misiva al presidente de la Generalitat, Ximo Puig, para recordarle que en octubre solo se han trasvasado 12 hm3 pese a que la comisión de explotación propuso un trasvase de 20 hm3. Con ello, le exigió al líder de los socialistas valencianos y, en general, a los representantes políticos, que «eleven de una vez por todas su voz» para hacer valer sus derechos. Y qué mejor que hacerlo este fin de semana en València, le trasladó Andújar.

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