Sin acuerdo en el Plan Vega Renhace

El PP defiende que la inversión en la comarca es de 75 millones, a lo que se suman otros 37 de los fondos europeos, mientras el PSPV denuncia la desaparición del proyecto de recuperación de la zona que fue impulsado por Puig tras la DANA de 2019 

Obra de las balsas de laminación de aguas pluviales en Rafal, incluidas entre las actuaciones del Plan Vega Renhace.

Obra de las balsas de laminación de aguas pluviales en Rafal, incluidas entre las actuaciones del Plan Vega Renhace. / Tony Sevilla

El proyecto para la recuperación y regeneración de la Vega Baja tras la DANA que sufrió la comarca en septiembre de 2019, bautizado como Plan Vega Renhace por el Botànic que encabezaba Ximo Puig, ha dado paso a un nuevo enfrentamiento entre el PSPV-PSOE y el PP a costa de los presupuestos del próximo año. Desde las filas socialistas se acusa al Consell de haber reducido la asignación de muchas de las obras estratégicas de este proyecto a apenas 10.000 euros, en un intento de borrar la huella del trabajo de Puig. 

Lejos de esto, los populares defienden que en la comarca situada al sur de la provincia la inversión en las cuentas de 2024 roza los 75 millones de euros, a lo que suman otros 37 millones procedentes de los fondos europeos que tienen como destino la Vega Baja. Al margen de los datos, en el PP se resalta al compromiso del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, con este territorio y con la modernización de sus infraestructuras, con el objetivo, entre otros, de que no se repitan catástrofes como la vivida hace cuatro años. Como prueba de ello se recuerda que uno de los primeros plenos celebrados por el nuevo Consell tuvo Orihuela como escenario, para conmemorar el cuarto aniversario de la DANA, y que el propio Mazón ha sido uno de los políticos alicantinos que se ha opuesto con mayor firmeza a los recortes del trasvase Tajo-Segura por parte del Gobierno.

Proyecto

Desde que se conociera el proyecto de presupuestos para el próximo año, el PSPV ha venido denunciando el recorte sufrido por el Plan Vega Renhace. En los últimos días, a través de su portavoz de Agua en las Cortes, David López, han señalado que «la eliminación de un plan estratégico para el futuro de la comarca» puede acarrear «graves consecuencias» en la recuperación económica, social y ambiental de la Vega Baja. «Lo único que no le gusta al PP de este plan, que se ha demostrado efectivo, es que no lo ha impulsado su partido», afirma López.

En su acusación, el diputado socialista señala que las pocas obras que se mantienen del proyecto original han visto reducido su presupuesto hasta una cantidad testimonial de 10.000 euros y que muchas ejecuciones se han aplazado hasta el año 2025. Por último, en el PSPV lamentan que este plan nació desde el consenso político y que ahora el Consell quiere acabar con él por una cuestión partidista, por lo que se insta al PP a no romper las vías de diálogo con los ayuntamientos, independientemente de su orientación política, y se hace un llamamiento a mantener la unidad y el esfuerzo para reconstruir la comarca tras la catástrofe natural.

Frente a estas acusaciones, desde el Consell se defiende que los 27 municipios que forman la Vega Baja tienen consignados 74,3 millones en los capítulos de inversiones de los presupuestos de 2024, a lo que suman 37,5 millones de los fondos europeos para la recuperación que tienen a la comarca del sur como destino y otros 3,5 millones adicionales que son gestionados por la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar) de la Comunidad Valenciana. 

Desde las filas populares también se tilda al Plan Vega Renhace como una operación de marketing de Puig en la comarca, se apunta que en los presupuestos de la Generalitat no existieron asignaciones reales para este proyecto y se critica que no ha tenido una alta ejecución. Igualmente se señala que una de las grandes acciones de esta iniciativa, la del dragado de la desembocadura del Segura, no se ha culminado. En este sentido, cabe tener en cuenta que aquí entran en juego las competencias de la Confederación Hidrográfica del Segura y que el plan impulsado por el Botànic sí que contribuyó, al menos a nivel político, a ejercer presión sobre el organismo del Gobierno. 

El Vega Renhace surgió con el propósito de poner en marcha proyectos que mitigaran el impacto de las inundaciones en la Vega Baja. Una de las críticas que recibe es que, posteriormente, se incluyeron en él inversiones en infraestructuras que no estaban vinculadas al objetivo inicial, como las relacionadas con la educación o la sanidad. Sí que contó con dos actuaciones directas de carácter territorial, la primera de ellas en 2021 dotada con 16 millones y la segunda en 2022 con 13,5 millones. Los defensores de este proyecto también señalan que la apuesta política de Puig era real y que la presencia del Consell en la comarca aumentó notablemente. Como prueba de ello valoran que el PSPV no perdió votos en las elecciones del 28M, pese al gran crecimiento que tuvo el PP.

Lo que ocurre en la Vega Baja guarda similitudes con el caso de Elche y la deuda de 43 millones que tiene la Generalitat con la ciudad por los terrenos sobre los que fue construida la Universidad Miguel Hernández. En este sentido, desde las filas del PSPV se recuerda que el expresidente Puig firmó un protocolo para el pago de la deuda en octubre del año pasado. Por su parte, desde el Consell se defiende que aquel documento carece de validez, pero que existe un «plan real» por parte del Ejecutivo para destinar más millones a Elche en los presupuestos.

El Palacio Marqués de Rafal como uno de los elementos de discordia

El Palacio Marqués de Rafal como uno de los elementos de discordia

Las diferentes visiones que muestran el PP y el PSPV-PSOE en torno al Plan Vega Renhace se pueden apreciar con el Palacio Marqués de Rafal de Orihuela. Sobre el inmueble oriolano, los críticos con la actuación del Botànic señalan que fue incluido como parte de un proyecto que se puso en marcha para mitigar el impacto de las inundaciones en la comarca y que no ha sido remodelado. Desde las filas socialistas se defiende que la Generalitat lo adquirió por 2,4 millones, la mitad de lo que pedían sus propietarios, y que reflejó la apuesta decidida del Consell por la Vega Baja, ya que fue la primera sede del Gobierno autonómico fuera de una capital de provincia.

Esta situación ha ido a más esta semana, ya que el Consell ha anunciado que mantendrá cerrado el Palacio Marqués de Rafal por encontrarse en estado de semirruina y sin licencia, ya que su situación es la de una vivienda residencial. El Gobierno de Carlos Mazón no abrirá el edificio que compró la Generalitat en 2022 por su mal estado y falta de accesibilidad.