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La CHS desembalsa agua para oxigenar el Segura y evitar la asfixia de peces

La concentración de nutrientes por los fertilizantes provoca la aparición de algas y la falta de oxígeno en los caudales próximos a la desembocadura

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Preocupación ante la aparición de peces muertos en la costa alicantina Áxel Álvarez

El proceso de eutrofización de las aguas del Segura, provocado por la concentración de fertilizantes agrícolas en el agua, se contempla como causa más probable de la mortandad de peces que sufrió el tramo final del río. Su reflejo inmediato fue la aparición de docenas de ejemplares muertos en la desembocadura, flotando en el mar y varados sobre las playas de Guardamar, y algo más al norte, en el litoral de Elche. La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha desembalsado más agua de la habitual a lo largo del tramo final del río Segura en Guardamar y aunque la entidad de cuenca no lo ha confirmado, ese desembalse tiene como objetivo claro oxigenar las aguas del cauce antiguo del río y evitar la mortandad de peces que se estaba produciendo en la últimas semanas. En los últimos días el agua rebasa con facilidad el azud de San Antonio, la última presa de riego antes de la desembocadura y que habitualmente presenta un caudal reducido y casi estancado.

La mayor parte de los caudales del Segura a su paso por la Vega Baja proceden del agua tratada por la depuradora de la ciudad de Murcia y de retornos de riego de la huerta tradicional en las vegas Media y Baja. Reutilizadas hasta tres veces para el riego, su carga en fertilizantes es muy importante. En el tramo viejo del río además confluyen los principales azarbes de riego de retorno de la margen izquierda del río y del Hondo, y a ello se añade que en el tramo final en Guardamar la escasez de caudal del río provoca que se estanque el agua. Es el caldo de cultivo para una gran acumulación de nutrientes, que se potencia por la elevada temperatura del agua este otoño y aumenta la proliferación de plantas y algas en la superficie. La consecuencia directa es que entra menos luz solar en el agua y se reduce el oxígeno, los peces y otros organismos del ecosistema comienzan a aparecer muertos. La actual mortandad comenzó a detectarse el pasado jueves, fue evidente el viernes y se prolongó durante el sábado y domingo. El problema de falta de oxígeno en las aguas del río no es nuevo pero es ahora, con el grave problema ambiental que sufre el Mar Menor, cuando se le pone nombre. A diferencia de la laguna murciana el río sí tiene una mayor capacidad de renovación de las aguas. Caudales que sin embargo son muy escasos. Este episodio de concentración de fertilizantes se produce pese a que la agricultura tradicional de la Vega Baja realiza un uso mucho menos intensivo de estos productos que la que se desarrolla en el campo de Cartagena -los bancales de la Vega Baja no están sujetos a la enorme exigencia de producción de los murcianos-. De hecho, ese mismo tramo final del Segura se ha recuperado ambientalmente en los últimos años, con su protección como zona húmeda que da cobijo a gran cantidad de aves.

Sin embargo, el funcionamiento del sistema de riego tradicional, que es el que mantiene la huerta viva desde hace siglos, a través de una red que permite reutilizar hasta la última gota de agua sí es una desventaja a la hora de acumular los fertilizantes a su paso por distintos acequias y azarbes.

La Confederación sí ha descartado que la aparición de cientos de ejemplares muertos en las playas, en la desembocadura y el dentro del cauce, se produjera por un vertido puntual, algo que también suele provocar esta mortandad de peces. Sobre todo con episodios de vertidos de actividades industriales.

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