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El Gobierno licita el proyecto de planta solar para abaratar la producción de agua desalinizada de Torrevieja

La infraestructura ocuparía 120 hectáreas con una potencia nominal instalada de 60 MW y rebajaría el coste energético de la desalinización para el riego agrícola

Planta desalinizadora de Torrevieja, junto a la laguna rosa , el casco urbano y las salinas TONY SEVILLA

El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) ha licitado la redacción de proyecto para la construcción de la planta solar fotovoltaica que dote de energía a la desalinizadora de Torrevieja. El presupuesto es de 943.000 euros y el plazo de ejecución de 25 meses para llevar a cabo el estudio de viabilidad económica y alternativas, estudio ambiental y proyecto de ejecución de la obra. Lo que da una dimensión de la entidad de la futura infraestructura, si finalmente sale adelante. Así la empresa estatal Acuamed, que explota al desalinizadora, le pide a la empresa de ingeniería que se haga con el contrato diseñar una planta solar que extendería miles de paneles sobre 120 hectáreas -el equivalente a 120 campos de fútbol- con una potencia nominal máxima de 60 MW.

Acuamed quiere estudiar la implantación de estas instalaciones para garantizar "el uso total o parcial de energías renovables para la producción de agua desalada" y, sobre todo, ofrecer "cierta estabilidad tarifaria a los usuarios de las desaladoras, al desvincular total o parcialmente el coste energético de las fluctuaciones del mercado eléctrico". El consumo energético lastra la tecnología de desalinización desde su puesta en marcha para uso agrícola, más todavía con la actual escalada de precios. En un incremento que los empresarios agrícolas exigen que asuma el Estado. 

Esta licitación se despliega en paralelo a la redacción del proyecto que pretende ampliar la capacidad de generación de agua desalinazada en Torrevieja de los 80 hectómetros actuales a 120 - 17.200 metros cúbicos de agua al día-.

La propuesta no especifica dónde se ubicaría la planta solar. En Torrevieja no hay terrenos disponibles con una superficie equivalente -no queda metro cuadrado que no se haya urbanizado o esté por urbanizar- y solo cabría en parcelas agrícolas privadas anexas a la actual planta protegidas ambientalmente por el Pativel como corredor verde entre la laguna rosa y cala Ferrís. Sin embargo, el Miteco sí explica que los terrenos deberían encontrarse próximos a la planta desalinizadora. Pero por otra parte, cita la posibilidad de contemplar la lámina de agua del embalse de La Pedrera y la del canal del postrasvase del Campo de Cartagena, que discurre entre ese embalse y Pilar de la Horadada, como superficies utilizables para instalar paneles. Es decir, reaprovechando el dominio público.

La planta desaladora de Torrevieja dispone desde mediados de 2019 con un suministro eléctrico a 220 kV de tensión desde la subestación eléctrica de Torrevieja de Red Eléctrica de España. Se construyó una línea eléctrica desde la subestación de La Marquesa en San Miguel de Salinas hasta una subestación propia, de nueva construcción, dentro de la desaladora. Y es la que permitió doblar la capacidad de generación de agua desalinizada de los 40 hectómetros hasta los 80 actuales.

Sobredemanda

La planta de Torrevieja, la más grande de Europa, se diseñó y planificó en su día con el objetivo de distribuir los usos del agua que generara a partes iguales: la mitad para consumo urbano distribuido por la Mancomunidad de Canales del Taibilla y la otra mitad para el sector agrícola. Sin embargo, la práctica totalidad de los 80 hectómetros se destinan al riego agrícola de comunidades con dotación del trasvase Tajo-Segura y solo destinó caudales al uso urbano como prioritario durante la sequía de 2016-2017. 

La mayor parte del volumen de las aguas captadas del mar en las inmediaciones de la playa de Los Náufragos para su desalinización se destinan al riego agrícola intensivo en el Campo de Cartagena, y en menor medida en las comunidades de regantes del sur de la provincia, en especial Riegos de Levante Margen Izquierda -no tiene conexión directa con la planta de Torrevieja pero sí "compra" los caudales que le corresponden con aguas del trasvase a precio de desalada-.

La apuesta por el agua desalinizada como refuerzo de la infradotación del trasvase del Tajo fue duramente cuestionada por el Sindicato de Riegos del Acueducto Tajo Segura (SCRATS), que engloba a las grandes empresas de explotaciones agrícolas intensivas de Alicante y Murcia, cuando se aprobó la construcción de la planta desalinizadora en 2004.

En aquel momento los regantes llegaron a cerrar los viales por los que accedía la maquinaria para levantar la infraestructura y comparar la instalación con una "nuclear del mar". Pero ahora las mismas comunidades, que siguen insistiendo en el enorme coste del metro cúbico y la concentración de boro en las aguas desalinizadas, protagonizan una dura competencia por hacerse con esos caudales y reclaman a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) que les garantice concesiones de más de 250 hectómetros cúbicos anuales de la planta torrevejense. El doble del caudal que será capaz de generar la planta anualmente cuando esté concluida su ampliación a 120 hectómetros.

La planta desalinizadora de Torrevieja comenzó a construirse en 2004. Hasta 2013, tras una inversión de 200 millones de euros -50 de fondos europeos-, no comenzó a operar en pruebas. Inicialmente carecía de demanda y apenas produjo a medio gas algunos hectómetros anuales. Pero tras la sequía de 2017 la sobredemanda aceleró la construcción de la infraestructura eléctrica que dobló su producción en 2019 y actualmente se está redactando el proyecto de construcción de la ampliación para generar 120 hectómetros. 

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