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ANÁLISIS

Todo en orden en Alicante

La actividad municipal, pese a las cuentas pendientes y las consecuencias del coronavirus, arranca al ralentí en la ciudad - Hay cosas que no cambian: el retraso del Presupuesto, que sigue creciendo, y las críticas del bipartito a otros gobiernos

La pandemia «vacía» el salón de plenos del Ayuntamiento de Alicante.

La pandemia «vacía» el salón de plenos del Ayuntamiento de Alicante.

2021 ha arrancado en el Ayuntamiento de Alicante como el tiempo. Frío. La actividad municipal en estas dos primeras semanas se puede resumir en apenas unas líneas. No harían falta más. Y no será por deberes. La situación epidemiológica por la pandemia tampoco ayuda, pero no debe ser excusa ya que no se atisban grandes claros en los próximos meses, al menos hasta que la campaña de vacunación alcance a una mayoría de la población. Un ritmo calmado tanto en las filas del gobierno como en la mayoría de la oposición, con especial mención a los socialistas y sus nueve concejales en el Pleno.

En la actividad más pública del bipartito, todos aquellos asuntos que pasan por Junta de Gobierno, apenas ha habido movimiento, reduciendo más si cabe el reposado ritmo de cada inicio de año en el Ayuntamiento. En la primera reunión de 2021, hubo tres asuntos en el orden del día y dos urgencias; en la segunda, uno y tres. Para la junta del martes, la tercera ordinaria del año, se esperan cuatro puntos, más las urgencias. Muy poca cosa.

Tampoco ha habido convocatoria para ninguna de la veintena de comisiones creadas por el Pleno durante este mandato, y que en la mayoría de los casos siguen a la espera de que se activen. Entre ellas, hay una amplia variedad de temáticas: controlar los acuerdos plenarios, renovar el servicio de autobús urbano, abordar asuntos que afectan a la ciudad y al Puerto, esclarecer responsabilidades políticas derivadas del presunto amaño del Plan General... Y así casi veinte.

La primera reunión prevista al respecto está fijada para el próximo viernes, cuando se volverá a reunir la comisión que estudia la gestión del contrato de la limpieza viaria y la recogida de basura. Todo apunta a que será la primera vez que este órgano se cite por vía telemática, ya que el Ayuntamiento está evitando reuniones con más de seis personas, como sucedió en la reciente Junta de Portavoces que el alcalde, Luis Barcala, convocó a instancias de Compromís para tratar la situación de la hostelería tras la reunión entre el jefe del Consell, Ximo Puig, los presidentes de las diputaciones y los alcaldes de las principales ciudades, junto al máximo dirigente de la FVMP (Federación Valenciana de Municipios y Provincias). También se habló de medidas restrictivas, que Alicante va endureciendo casi a diario, al ralentí. El día antes del previsto desmontaje del Belén Gigante, el bipartito anunció un paquete de nuevas limitaciones, que se han ampliado durante los últimos diez días. Todavía, eso sí, no se ha pedido a la población el autoconfinamiento, como sí han hecho otros gobiernos del entorno. La incidencia ya supera los 400.

Acelerar a la fuerza

Ese ritmo al ralentí se debe incrementar a la fuerza, y en breve, con el Presupuesto municipal, que lleva más de un mes fiscalizándose en Intervención, pese a que el plazo anunciado era de diez días. Cuando logre el visto bueno, el documento se elevará a Junta de Gobierno, como paso previo al inicio del periodo de enmiendas para los grupos municipales que se abordarán posteriormente en la Comisión de Hacienda. Luego llegará la aprobación en Pleno, que el bipartito tiene garantizada tras el acuerdo entre Ciudadanos y el PSOE y la anunciada abstención de Vox.

En esa hoja de ruta se desconoce si el bipartito tendrá a bien dar cancha a la participación, convocando el Consejo Social de la Ciudad, que no se reúne desde que el gobierno del PP y Cs está a los mandos de la ciudad. Y no hay argumento en contra. El órgano consultivo ya está al completo, después de que la Corporación diera vía libre en diciembre a la propuesta de Barcala de incluir como profesionales de reconocido prestigio al abogado Fernando Candela, al ingeniero Florentino Regalado y a la médica María Isabel Moya. Falta por ver si el ejecutivo de Barcala convoca al órgano ahora que ya no tiene prisa por aprobar el Presupuesto antes de finalizar 2020. Otro año que no se llega a tiempo. El portavoz del gobierno, Antonio Manresa, lo dejó en el aire el otro día. No dijo ni sí ni no, tal y como habitúa.

Este 2021, si en algo no cambia respecto a los últimos años, es que ha arrancado sin nuevos Presupuestos. Una anomalía que se está convirtiendo en normalidad. Sin ir más lejos, el bipartito aprobó sus primeras cuentas en un pleno celebrado el 30 de marzo de 2020. Un año antes, con el PP de Barcala solo al frente del gobierno, el Presupuesto para 2019 se validó también en marzo, el día 11. En 2018, con el PSOE también sin socios al mando del ejecutivo tras la ruptura del tripartito, las cuentas se aprobaron algo antes, pero con el año ya empezado: el 15 de febrero. En 2017, aún con el gobierno de izquierdas al completo, las cuentas salieron adelante en un pleno celebrado el 22 de marzo, mientras que los primeros presupuestos del tripartito se validaron a finales del primer trimestre: 23 de marzo de 2016. Para encontrar el último Presupuesto municipal aprobado en tiempo en Alicante hay que remontarse a 2015, todavía con Sonia Castedo al frente del gobierno municipal. El pleno tuvo lugar el 12 de noviembre de 2014. Mucho ha llovido.

Además de que las cuentas se aprueban tarde -entre excusas del gobierno de turno y críticas de la oposición que toque-, otro aspecto se mantiene respecto a 2020: el bipartito sigue centrando fuerzas en criticar a otras administraciones. En concreto, a la Generalitat (esta semana ha sido por Educación y Sanidad) y al Gobierno central (estos días por la crisis de la hostelería). Y los protagonistas tampoco varían: Barcala y la edil Julia Llopis. Mientras, muchos asuntos siguen pendientes en la ciudad, que sigue echando en falta un modelo sobre el que avanzar: regularizar servicios que se prestan sin contrato, agilizar la renovación de contratas que finalizan este año (como limpieza viaria y transporte urbano), cubrir puestos directivos que llevan años vacantes (gerente del Patronato de Turismo o director del Teatro Principal), impulsar proyectos como la peatonalización o el paseo litoral, además de avanzar en la prometida revisión del PGOU. Mucho trabajo ordinario sobre la mesa, y además la ingrata gestión de la pandemia.

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