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Locos por viajar y los bares

La pandemia deja el mayor índice de ahorro en años tras meses en los que el gasto fue solo en necesidades básicas

Un viajero fotografía con su móvil la pantalla de vuelos del aeropuerto

Un viajero fotografía con su móvil la pantalla de vuelos del aeropuerto JOSE NAVARRO

«¿Qué es lo primero que haré cuando acabe la pandemia?» Muchos se han planteado esta pregunta durante el año en que el coronavirus cambió la vida. Los planes de futuro que siguen marcados en una lista están en «stand by» y solo algunos han tenido que desecharlos al ser golpeados por la crisis económica que lleva aparejada la sanitaria. Pero las ganas de volver a la normalidad y poder realizar actividades que se hacían antes y se cortaron de raíz no han desaparecido, sobre todo, las de viajar y poder disfrutar en restaurantes con más de 6 en una mesa.

La crisis del covid-19 ha dejado el mayor índice de ahorro en años en España. Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que en 2020 la tasa de ahorro de las familias se cerró en el 14,8% de su renta disponible, la cifra más alta de la serie histórica que arrancó en 1999. Pero hay más. Esta tasa superó en 8,5 puntos a la registrada un año antes y tan solo en tres ocasiones el ahorro casi tan alto: una de ellas en 2009, justo después de empezar la crisis económica, con un 11% Y a la contra, en 2007, con 5,6%.

Poder viajar y disfrutar de la gastronomía sin restricciones, entre los planes pendientes. | HÉCTOR FUENTES

Aunque la situación vivida el último año nada tiene que ver con las anteriores. Una pandemia mundial truncó los planes y prácticamente obligó a muchas familias a ahorrar. Es decir, a contener el gasto de forma temporal. Es lo que se conoce como ahorro forzoso o no planificado y ha sido común a la mayoría de las economías europeas. Precisamente, el INE destacó los datos del segundo y cuatro trimestre de 2020. Entre octubre-diciembre la tasa de ahorro se elevó hasta el 19% de la renta disponible de las familias, frente al 11,7% del cuatro trimestre de 2019, mientras que durante el primer confinamiento llegó a situarse cerca del 30%, mientras que 12 meses antes era el 16%.

Pero una cosa son las cifras y otras las situaciones que vive cada familia. Porque aunque aumentó la tasa de ahorro, no todos han podido guardar «colchón» para tiempos mejores. Trabajadores en ERTE que no cobraron hasta meses después de dejar de trabajar, otros en el paro, familias que se quedaron solo con un sueldo o ninguno... y todo sumado a un aumento del gasto al pasar más horas en casa. A la contra, aquellos a los que la pandemia dio más trabajo o no perdieron sus nóminas. Por tanto, el nivel de ahorro no llegó a todos por igual. Aunque sí se asemejan las ganas de hacer cosas cuando «todo pase», es decir, cuando viajar pueda hacerse con normalidad (aunque haya que mantener algunas medidas como la mascarilla) sin cierres perimetrales o pudiendo salir de España; cuando en los restaurantes y bares las mesas no tengan cupo cerrado; o cuando la enseñanza y formación sea también como antes. Porque si en algo coinciden muchos es en las ganas «locas» de retomar aquello que quedó pendiente o en volver a su vida «normal» de antes de la pandemia aunque el bolsillo no pueda acompañar del todo.

Planes en cartera

La pandemia truncó los planes de muchos, sobre todo, los de ocio. Maribel es una joven que vive en Dénia. «Mi situación fue de ahorro total cuando estábamos encerrados» aunque «me gastaba más dinero en comprar en el supermercado». Tras el verano, «ya empecé a ahorrar normal» y ha empezado a hacer actividades que antes no hacía. Sus planes de futuro incluyen formarse, «viajar como antes o más» y seguramente cambiar de coche.

Merce y Jordi son una pareja de treinteañeros de Alicante. Ambos trabajan y no han dejado de hacerlo durante la pandemia, por lo que sus ahorros subieron los meses de confinamiento. Aunque aseguran que gastaron más en comida al estar en casa, sí han conseguido guardar para después. «Viajar en cuanto se pueda», afirmó Jordi aunque «nada fuera de lo común», es decir, lo mismo que hacían antes. Ellos se prometieron en marzo de 2020 pero la pandemia truncó sus planes de boda, así que también parte de ese dinero ahorrado irá para ello. «Cuando nos confinaron, hicimos ahorro total, solo comprábamos», afirmó Merce quien tiene las mismas ganas de volver a viajar y destinará también parte de sus ahorros a seguir formándose en el máster que se le quedó pendiente al ser fuera de España. Y además, lo ha notado en su trabajo como dentista: «mucha gente está aprovechando que ahora tiene dinero para arreglarse los dientes; entre que la mascarilla no los deja ver si se hacen algo y ahora hay dinero, no lo dudan».

Como ellos, Natalia y Manuel, una pareja de Benidorm, ahorraron durante algunos meses de 2020. Ambos también mantuvieron sus trabajos y eso les permitió tener un «colchón» que pretenden mantener. Aunque no piensan guardarlo todo porque están deseando volver a viajar juntos y con sus amigos. «Volveremos a hacer los dos viajes que hacíamos al año, igual que antes, pero tenemos muchas ganas», indicó Natalia quien también está deseando volver a pisar un festival de música. Mientras están haciendo alguna reforma en casa.

Y es que, según expertos a nivel nacional o mundial, la economía acabará muy tocada tras la crisis sanitaria pero las ganas de volver a la normalidad o hacer lo que se hacía antes podría ser un impulso a que el gasto se mueva, aunque no todos podrán volver tan rápido a todo aquello que hacían antes de que el virus apareciera en sus vidas. Porque no todos han conseguido ahorrar el último año. Muchos han visto como sus ingresos bajaban por los ERTE o despidos y los gastos se mantenían. Una de ellas es María Luisa, vecina de Alcoy, que ha estado trabajando y en ERTE durante el pasado año. «Yo no he podido ahorrar. Al contrario, he tenido que tirar de ahorros, gracias que los tenía, y a que mi marido ha seguido trabajando». Pero es positiva: «cuando vuelva todo a la normalidad, volveré a llenar lo que gasté de mi colchón y luego irá para reformas en una casa en el campo». Como ella, muchos tiraron de ahorros para poder sobrellevar la situación y esperan mejorar lo antes posible; otros han tenido que recurrir a ayudas sociales. Muchos no conseguirán estar bien en mucho tiempo. Porque las crisis golpean y necesitan algo más que ganas de volver a la vida anterior para recuperarse.

Las reformas y pequeños arreglos suben estos meses

Muchos de los que viajaban y ahora no lo hacen han decidido gastar ese dinero en reformar o hacer pequeños arreglos en casa. Por ejemplo hacer más grande el comedor con la terraza, comprar aquellos muebles que faltaban o montar un vestidor. De hecho, según las fuentes consultadas, los trabajadores de oficios como fontaneros, obreros, carpinteros... tienen las agendas llenas y a veces conseguir que acudan al domicilio es cuestión de semanas. Todo para hacer más acogedor el espacio donde se ha pasado tantas horas en los últimos meses.

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