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Latas y litronas en el foso, bóvedas abiertas y la sala de exposiciones cerrada en el castillo de San Fernando

La fortaleza ofrece una imagen a los visitantes que difiere del propósito de la última actuación de impulsar la «promoción cultural y turística»

El foso del castillo de San Fernando, al que se puede acceder desde la puerta de los Leones, está repleto de latas, litronas y mascarillas, entre otros desperdicios. | JOSE NAVARRO

La reciente apertura al público del castillo de San Fernando, marcada por el descontrol de horarios y justo un año después de que finalizasen las «obras de recuperación arquitectónica y accesibilidad para su promoción cultura y turística sostenible», permite comprobar el estado en el que se encuentra la fortaleza. Y no está para promoción cultural ni turística. Al menos, en la actualidad. Cualquier visitante de los que acceden estos días al castillo por la rehabilitada puerta de los leones puede observar decenas de latas -y no todas recientes- que se acumulan en el foso, donde también se ven botellas, además de mascarillas y otros desperdicios como bolsas. A esa zona, por ahora, solo se puede entrar por una puerta situada casi a la misma cota, al no estar todavía construida la nueva pasarela que conectará el entorno de la cafetería del Tossal con la fortaleza, un proyecto con un presupuesto de unos 267.000 euros y un plazo de ejecución de tres meses que se encuentra aún en fase de adjudicación.

Una de las bóvedas está abierta, expuesta a actos vandálicos. Y la sala de exposiciones, cerrada. | JOSE NAVARRO

Y no sólo existen numerosos desperdicios en el foso, sino que se dan otras circunstancias que expertos no entienden. Con las puertas abiertas del castillo, el centro de recepción de visitantes y la sala de exposiciones se encuentran cerradas, aunque quien se acerque hasta la puerta y mire por el cristal podrá ver las láminas explicativas ya colgadas de las paredes. Y en contraste con el centro y la sala con la llave echada está una de las bóvedas del castillo, abierta de par en par, lo que puede provocar que sea víctima de algún acto vandálico. El resto permanecen con candados o, al menos, bridas. También ofrece un estado de abandono, pese a la reciente actuación arquitectónica y de accesibilidad, el entorno de las plataformas para los cañones, recuperadas en la última intervención y que ya están repletas de vegetación.

Latas y litronas en el foso, bóvedas abiertas y la sala de exposiciones cerrada en el castillo de San Fernando

El castillo de San Fernando se encuentra a la espera de que el Patronato de Turismo se haga cargo, en la práctica, de una gestión diaria que reivindicó hace tiempo en el seno del equipo de gobierno y que logró este año, al igual que sucedió con Santa Bárbara. En cuando a la recuperación arquitectónica, el castillo está a la espera de la siguiente fase, que incluye la construcción de la nueva pasarela de acceso, la adecuación parcial del foso (se plantea una intervención sencilla, habilitando un camino interior que conecte el nuevo acceso al castillo con la bóveda que comunica el foso con la plataforma inferior) y la adecuación parcial de la plaza norte (aunque está prevista en fases posteriores una reforma integral de la plaza exterior ubicada extramuros al norte del castillo). En posteriores intervenciones se prevé la retirada de las antenas y la habilitación de un centro de interpretación de la guerra de la Independencia en las bóvedas del castillo.

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