La mala imagen y el riesgo de robo hacen caer el número de máquinas tragaperras en los bares

Las recreativas calificadas como tipo "B" suman 9.901 en la provincia de las que un 69 % están ubicadas en negocios hosteleros | El auge de los juegos online y los salones dedicados a este sector también contribuyen al descenso

Gastar las vueltas del café en una tragaperras es una práctica cada vez menos habitual en los bares. Los hosteleros cada vez optan más por no tener estas máquinas en sus negocios o por retirarlas si las han tenido alguna vez. La mala imagen que pueden darle al local o el riesgo de robo está entre las razones para que la presencia de estas recreativas que dan premio sea cada vez menor en la provincia. Además, contribuye también el auge de los juegos online o de los salones dedicados exclusivamente a este sector.

Existen tres tipos de máquinas de juego: la tipo "A", "B" y "C". Las conocidas tragaperras pertenecen al segundo grupo. Pero, ¿qué las diferencia? Las "A" son las conocidas como recreativas a secas; es decir, tienen como objetivo de entretener y pasar el tiempo jugando sin conseguir ningún premio a cambio. En este grupo estarían las conocidas máquinas de los recreativos de toda la vida, las arcade. Las "C" son aquellas que solo pueden ubicarse en locales específicos de juego y el premio depende de las apuestas que se acumulen. El tipo "B" son las que permiten jugar a cambio de un premio estipulado, las tragaperras.

En la provincia de Alicante hay 9.901 máquinas tragaperras, según los datos del último informe anual del juego en la Comunidad de la Dirección General de Tributos y Juego, dependiente de la Conselleria de Hacienda y Economía. De ellas, cerca de un 69 % se ubican en negocios de hostelería (6.804 máquinas de tipo "B"); el resto, en salones y salas de bingo. La cifra es la menor de los últimos cinco años con 10.027 en el año anterior; solo un año antes, el informe recoge que había 10.459 en toda la provincia. Los datos de la conselleria recogen además que el gasto medio por habitante en la Comunidad en estas máquinas es de 487 euros.

Un bar con una máquina tragaperras.

Un bar con una máquina tragaperras. / INFORMACIÓN

Tener una tragaperras en el bar "genera beneficio al propietario", afirmaron fuentes del sector hostelero, pero ha llegado un momento en que "no les compensa". Entre las razones está el miedo y el riesgo a sufrir un robo. Estas máquinas pueden acumular grandes cantidades de dinero a lo largo de un día, lo que supone un reclamo para los amantes de lo ajeno. "Hay un miedo real a que roben en el bar. No es solo que se lleven la recaudación o que rompan la puerta para entrar, lo cubre el seguro, pero el destrozo ya está hecho", explica a este diario Diego Salinas, gerente de la Asociación de Bares, Restaurantes, Cafeterías y Ocio Nocturno (Abreca) de Benidorm.

El peligro "es real", argumenta a este diario una hostelera de San Vicente. La propietaria recibió ofertas cuando abrió el negocio para instalar este tipo de máquinas pero "no quise". Reconoce que "es dinero a final de año, pero no lo veo para mi negocio". Por una parte, por ese riesgo de que entren a llevarse la recaudación: "Para los ladrones es muy llamativo, más si se tiene una o dos máquinas y están a la vista".

Dos formas de ver el negocio

Para ella, hay otra razón para no tener una de estas máquinas y es "el tipo de clientes a los que atrae, no lo veo nada claro para mi negocio. Es una cuestión de hacer balance, y para mí no compensa, habrá a quien sí", añade la joven. Al otro lado están aquellos que sí deciden tener este tipo de máquinas y ofrecer ese tipo de actividad en sus locales: "Tengo recreativas desde hace años y no he tenido problemas. No entiendo el estigma que muchas veces se les pone", explica a este diario un hostelero.

Algunos de los que no quieren contar con estas máquinas en sus negocios aluden precisamente a la "mala imagen" que parece proyectar tener esas máquinas en los locales. "Mueve a un tipo de clientes que no gusta a todo el mundo", indica el gerente de Abreca. Así que los propietarios de negocios suelen hace números y ver si les es rentable. "A veces hace que se pierda o no se atraiga a otro tipo de cliente y puede que no compense con lo que renta" este tipo de máquinas recreativas de premios, según apuntan fuentes del sector. Porque lo que sí es una realidad es que "hay personas que eligen dónde comer o tomarse algo según el ambiente que vean en un bar, y a muchos les tira para atrás cuando hay máquinas de este tipo", añaden las mismas fuentes. También por el sonido que hacen mientras se está consumiendo en el negocio.

¿Hay un cambio de tendencia en los negocios? La presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de la Hostelería de Alicante (APEHA), Mar Valera, afirma que "está cambiando el concepto en los nuevos negocios hosteleros que se abren". Es decir, "los locales se enfocan de otra manera donde no cuadra ofrecer ese tipo de actividad", añade.

Un hombre juega a una máquina de juegos de azar.

Un hombre juega a una máquina de juegos de azar. / INFORMACIÓN

Cambio en las generaciones

Los tiempos avanzan y las nuevas generaciones tampoco usan este tipo de máquinas y, si lo hacen, es más por curiosidad que por otra cosa. Los nuevos modos de juego unidos a la tecnología han hecho que echar el suelto que sobre al pagar el café pase de ser algo "casi social" y que se veía en muchos bares a desaparecer prácticamente.

Jugar al azar es posible desde 1977. Ese año, según se recoge en la estrategia valenciana integral de Prevención y Tratamiento del Juego Patológico (2023-2027), fueron despenalizados los juegos de suerte, envite o azar. Fue el momento en el que se autorizó instalar máquinas recreativas o de tipo "B" en determinados locales, como los de hostelería. La última ley de regulación del juego y de prevención de la ludopatía en la Comunidad Valenciana llegó en 2020. Según el mismo documento, entre ambas leyes, se han producido "cambios sustanciales" en las modalidades y tipos de juego que se dan en la sociedad, lo que ha provocado el "crecimiento exponencial de los salones de juego y los locales de apuestas". Y todo ello "afectó al juego por dinero" como se conocía normalmente. La misma estrategia recoge de forma resumida el perfil de consumidores de esta práctica: "más hombres que mujeres; pero las mujeres con más estigma social".

El gerente de Abreca explica también ese cambio de tendencia y la fuerte entrada de las nuevas formas de juego: "Ahora se usa mucho más de forma online cualquier tipo de juego y también las apuestas". Porque "solo necesitas un teléfono y una 'app' para ello", indica Salinas. Además, el número de salones de juego también ha crecido en los últimos tiempos; es decir, negocios que se dedican exclusivamente a este sector. Unos locales que dan "más intimidad" a los que quieren jugar a cualquier tipo de máquina lejos de los ojos de los demás.

Suscríbete para seguir leyendo