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Despedida íntima a Brines

El poeta será enterrado mañana en el panteón de sus padres en el Cementerio General de València

Francisco Brines en 2008, durante la presentación de su antología Todos los rostros del pasado (Galaxia Gutemberg) en Madrid. | EFE/J.LIZÓN

Los poetas elegantes prefieren una despedida sobria. Seguro que Francisco Brines, un escritor solemne, también. Pero la fortuna ha querido que el autor de Las brasas diga adiós arropado por los suyos, que ya supera su circulo íntimo, y acoge a sus paisanos y los millares de amantes de sus versos. Falleció la noche del jueves a los 89 años en el hospital de Gandia y será enterrado mañana en el panteón familiar junto a sus padres en el Cementerio General de València.

La Generalitat decretó ayer tres días de luto oficial que coincidirán con los actos de despedida, muy acorde con las emociones y sentidos de su Mediterráneo. Además de las reacciones institucionales, las muestras de cariño se desparramaron por doquier, y muchas personas recordaron algunos de los versos de Brines, llenos de sensibilidad. Esa es la fuerza del poeta.

Antes de los actos oficiales, los amigos de Brines y los miembros de la Fundación que lleva su nombre están convocados en l’Elca, la casa donde recibió emocionado el Premio Cervantes de manos de los reyes hace tan solo nueve días. Será la escena más íntima donde los presentes recordarán la vitalidad del poeta y la felicidad que lo iluminó aquel día que «lo gozó muchísimo, rodeado de gente a la que él quería», como rememora Àngels Gregori, la directora de la Fundación Francisco Brines y una de las personas más cercanas al poeta en los últimos años.

También estará su gran amigo y escritor Fernando Delgado, apenado con la muerte de quien consideraba «un hermano» y con quien ha mantenido una estrecha amistad desde hace años. La última vez que coincidieron fue precisamente el día del Cervantes y como todos los que vieron al poeta aquel día reitera que estaba «muy alegre».

En sus condolencias, el rey Felipe VI aludía también a ese día. «Llevaremos siempre en nuestro corazón a don Francisco Brines con la emoción de los inolvidables momentos compartidos hace unos días. Nos abrió su casa, su pensamiento y su poesía con su grandísima humanidad».

Fortaleza final

Las despedidas oficiales comenzarán después en el Ayuntamiento de Oliva que abrirá, de 10 a 18 horas, la capilla ardiente con un libro de condolencias para que los ciudadanos rindan homenaje a su vecino más ilustre. Luego habrá un responso familiar en la iglesia de Santa María.

Brines conservó su «vitalidad» hasta el último instante explica Gregori. «Mantuvo su fortaleza y su gratitud a la vida y eso se tradujo en su propia poesía, que es un agradecimiento a la posibilidad de ser y de estar en el mundo», añade.

El Palau de la Generalitat acogerá mañana en el Salón Dorado, de 10 a 13 horas, la capilla ardiente del escritor, para darle «el homenaje y la despedida que merece» -según el Consell-, el primer Cervantes valenciano. La estancia es una de las más nobles del Palau, un gesto ejemplar para honrar a uno de los poetas valencianos más internacionales.

Después el féretro de Brines será trasladado al Cementerio General de València para su sepultura en el panteón familiar, por expreso deseo suyo. Los padres del autor de El otoño de las rosas vivieron en una vivienda del Ensanche y fallecieron en València. Brines siempre tuvo palabras de gratitud para sus progenitores, en especial para su madre, a la que dedicó el máximo galardón de las letras hispánicas. «Mi madre estaría muy contenta», dijo nada más recibir la llamada del ministro de Cultura, el valenciano José Manuel Rodríguez Uribes, para comunicarle que era el galardonado con el Premio Cervantes 2020.

«Estimo particularmente, como poeta y como lector, aquella poesía que se ejercita con afán de conocimiento y aquella que hace revivir la pasión de la vida», asegura Francisco Brines en su libro Ensayo de una despedida, la antología de Tusquets que reúne su poesía completa. La pasión por la vida y por las letras es su legado inolvidable.

Su legado en la caja del Cervantes y el premio de poesía con su nombre

La directora de la Fundació Francisco Brines, Àngels Gregori, evocó ayer que tras la entrega del Premio Cervantes el pasado 12 de mayo no habían concluido todos los actos por la concesión del máximo galardón de las letras hispánicas. La poeta y cómplice de Brines recordó que el próximo 14 de junio «tendremos otra fiesta histórica». Aunque el poeta ya no estará presente, se mantiene la visita a l’Elca del director del Instituto Cervantes y poeta, Luís García Montero, para recoger la caja del legado que como ganador del Premio Cervantes ha de guardarse en la denominada «Caja de las Letras» de la Institución Española. La Caja de las Letras custodia en sus urnas de seguridad más de 60 legados que desde 2007 han ido depositando personalidades de la cultura en español. Reconocidos escritores -entre ellos todos los premios Cervantes desde ese año- y destacados nombres del cine, el arte, la música, la danza, el teatro o la ciencia han dejado en esta antigua cámara acorazada del Instituto Cervantes en Madrid retazos de su trayectoria vital y profesional. Pero una de las últimas alegrías de Brines fue saber que la convocatoria del premio de poesía que lleva su nombre había alcanzado más de un millar de originales, tanto en castellano como en valenciano, por expreso deseo suyo.

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