Sus nombres están detrás de las comedias más recordadas de la televisión como 7 vidas, donde ambos coincidieron. Nacho G. Velilla era director y productor de la serie de Mediaset mientras Carmen Machi era Aída, el personaje que después tendría su propia serie. Han coincidido después en películas como Que se mueran los feos, Villaviciosa de al lado o Perdiendo el Norte. Ahora vuelven a unir fuerzas para Mañana es hoy, protagonizada por Machi y Javier Gutiérrez. Esta comedia narra el viaje en el tiempo de una familia de los 90 a los 2022.

Es el proyecto más diferente que han hecho juntos. Mezcla comedia y ciencia ficción. La película tardó en salir adelante. ¿Por qué?

Nacho G. Velilla: Tuve la idea hace unos cinco años. Surgió porque quería abordar otro tipo de comedia. No quería hacer una comedia pura. El proceso de producción y la confección del guion fue difícil. Además, me empeñé en juntar a dos personas cuyas agendas profesionales son complicadas, como las de Carmen Machi y Javier Gutiérrez. No hemos parado de trabajar hasta tener el guion que queríamos y el tipo de producción que queríamos.

Carmen Machi: Ya me habló del proyecto en Villaviciosa de al lado. Rodamos la cinta en La Vila Joiosa, en la Comunidad Valenciana.

¿Es difícil salir de la zona de confort en la industria?

N. G. V. : Cuando tienes una fórmula del éxito que funciona, todo el mundo te pide esa fórmula. Cuando dices que vas a hacer una cosa diferente puede ser difícil. Aunque partes de una garantía, y es saber que puedes sacar adelante los proyectos porque te avalan los éxitos anteriores. Esta es una película compleja por la ambición del casting y de la producción. Por contenido, esta no es la típica película con la que te dicen: «Mañana mismo lo tienes». A diferencia de otras producciones mías como Perdiendo el norte o Villaviciosa de al lado (ríe).

¿Por qué ha querido contraponer el presente con los 90? ¿Qué tiene esta época que choca con lo que tenemos ahora?

N. G. V.: La verdad es que en un principio queríamos contraponer la actualidad con los 80 pero pensamos que los 90 eran una época nada reflejada en la ficción española. Cuando empezamos a mirar de cerca la música que había, el cine... Los 80 estaban muy definidos estéticamente, pero los 90 fueron un cruce de caminos donde todos nos empezamos a volver locos. Todos queríamos hacer cosas, por lo que teníamos cosas muy dispares, tanto en moda como en música. Acabó la nueva ola, y estaba el grunch, pero también había señores haciendo rap, otros, nueva música disco... Nadie sabía cuál era el camino cultural a seguir. Nos pareció un amalgama muy chulo.

¿Cómo vivieron los 90?

C.M.: En los 80 me lo pasé súper bien. Fue una época que disfruté a tope, tenía veintitantos años. Era todo maravilloso. Pensé incluso que eso era lo normal. Luego me di cuenta que habíamos sido unos privilegiados, concretamente en Madrid, con un alcalde magnífico como Tierno Galván que decidió sacar toda la cultura a la calle. Juré que algún día, como en Lo que el viento se llevó, tendría una casa en Malasaña y lo conseguí. Fui muy feliz. En los 90, todavía estaba eso vivo. El cine ha plasmado como se vivió la explosión de vida de la época, pero no cómo se vivía en el día a día.

¿La gente era más abierta que en los 80?

C.M.: Se notó la diferencia, sí.

Interpreta a una mujer que vive en sus propias carnes el choque cultural entre los 90 y los 2022.

C.M.: Pili tiene unos 50 años. Vive las dos épocas con la misma edad. Una de las cosas que más le chocan es la normalidad con la que se habla de sexo en la actualidad, pero le sorprende aún más que lo hagan las mujeres. La mujer se ha hecho cargo de muchas cosas en todas las épocas y llega a un lugar donde forma parte completamente del mundo laboral. Mientras que para Pili, no estaba tan claro que pudiese trabajar. Sin embargo, ella es la que mejor se adapta al siglo XXI en la película. Las mujeres somos peleonas. No nos conformamos. Pili sabe aprovechar la libertad, pero siente un dolor tan grande que no puede disfrutar completamente. Todo lo hace para sobrevivir.

¿Esta es la época donde mejor hemos vivido?

N.G.V.: Cuando iniciamos el proceso de documentación para la película nos dimos cuenta que en España hubo 20 o 30 años donde cambiaron las reglas del juego. Cambiaron las inquietudes de la población. Esto impulsó transformaciones sociales y culturales. Hubo unos 40 años en los que España no cambió nada, y a partir de los 80 se transformó en otro país. La película nos ha dado la oportunidad de reflejar eso. Los cambios se hicieron tan rápido que la brecha generacional entre mujeres era enorme, incluso dentro de una misma familia.

C.M.: Y no te dabas cuenta. Fuimos una generación que ha estado muy modernizada y flexible a los cambios.