Alicante pierde 4.600 trabajadores en un año por la fuga de talento a otras provincias

Valencia fue la demarcación más beneficiada por la marcha de profesionales de la zona, seguida por Madrid, Murcia y Barcelona

Los expertos vinculan esta situación con la falta de oportunidades laborales para los perfiles más cualificados

Varios viajeros se dirigen a tomar el tren en la estación de Alicante.

Varios viajeros se dirigen a tomar el tren en la estación de Alicante. / Héctor Fuentes

David Navarro

David Navarro

A pesar de que la recuperación del turismo y la mejora general de la actividad económica permitió crear más de 25.000 nuevos empleos en la provincia durante el pasado año, muchos trabajadores alicantinos no lograron encontrar en la zona una oportunidad laboral que se ajustara a sus expectativas y optaron por marcharse a otras áreas del país. Una situación que provocó que Alicante perdiera a lo largo del ejercicio hasta 4.600 profesionales en favor de otras demarcaciones más dinámicas o con mayor demanda de empleos cualificados, como son Valencia o Madrid.

Así lo revela la última Estadística sobre Movilidad del Mercado de Trabajo en las Fuentes Tributarias, que utiliza las declaraciones de las retenciones que las empresas aplican en las nóminas de sus empleados para estudiar los flujos que se producen cada año entre las distintas comunidades autónomas y provincias, y también la repercusión que estos traslados tienen en el nivel salarial de estos profesionales.

Tradicionalmente, este estudio no suele dejar bien parada a Alicante, que habitualmente presenta un saldo negativo entre las llegadas de trabajadores de otras zonas y las salidas. Una tendencia que únicamente se interrumpió durante los dos años de pandemia –en 2020 y 2021-, cuando se dispararon estos intercambios y se instalaron en la provincia muchos trabajadores de Madrid y otras zonas del centro del país, buscando una mayor calidad de vida.

Una mujer con sus maletas en la estación del tren de Alicante.

Una mujer con sus maletas en la estación del tren de Alicante. / Rafa Arjones

Sin embargo, una vez superados los efectos del coronavirus, se ha vuelto a la situación anterior, aunque multiplicada. Si antes del covid lo normal es que abandonaran la provincia entre 500 y 1.000 trabajadores más de los que llegaban del resto del país, en 2022 la cifra se disparó hasta los 4.600.

En concreto, de acuerdo con la información de la Agencia Tributaria, hasta 10.767 profesionales alicantinos decidieron hacer las maletas con destino a otras demarcaciones, mientras que la provincia solo fue capaz de atraer a 6.167 trabajadores del resto de España, lo que supone una considerable pérdida de capital humano.

Destinos

Aunque Madrid sigue siendo una de las grandes beneficiadas por esta situación, lo cierto es que el año pasado la gran aspiradora de talento alicantino fue la vecina provincia de Valencia, donde se mudaron hasta 4.512 asalariados alicantinos frente a los 1.405 valencianos que realizaron el trayecto inverso.

Pérdida de recursos

Pérdida de recursos

El catedrático emérito Ignacio Jiménez Raneda señala la pérdida de recursos que supone la marcha de profesionales formados en las universidades de la zona.

En el caso de la capital española, la diferencia fue bastante menor: emigraron hasta allí 1.665 alicantinos, frente a los 1.175 madrileños que se instalaron en la provincia. El saldo también es negativo con Murcia (1.185 salidas por 724 llegadas) y con Barcelona (713 frente a 405), por citar los casos más significativos.

El director de Estudios del Ineca, Francisco Llopis, no duda en vincular esta fuga de talento con «la falta de oportunidades que se da en Alicante para los trabajadores más cualificados, que no tienen donde desarrollar sus carreras». Una situación sobre la que el think tank alicantino ya ha advertido en varias ocasiones. La última de ellas, con un estudio que apuntaba que hasta el 28,97% de quienes finalizaron sus estudios hace cuatro años en la Universidad de Alicante y el 22,13% de quienes se graduaron en la Miguel Hernández desempeñan actualmente trabajos que no requieren de ninguna cualificación. «El tejido productivo de la provincia, a pesar de la mejora de los últimos años, sigue sin dar respuesta a los jóvenes que salen de las universidades», se lamenta Llopis.

Las instalaciones de la escuela de negocios Edem y Lanzadera, ambas impulsadas por Juan Roig, en València.

Las instalaciones de la escuela de negocios Edem y Lanzadera, ambas impulsadas por Juan Roig, en València. / Información

«La gente que decide trasladarse suele hacerlo por motivos económicos y, sobre todo, por la posibilidad de desarrollo laboral, de tener una carrera y en Madrid o ahora Valencia hay empresas más grandes que generan este tipo de oportunidades», apunta también el director regional de Adecco en la Comunidad Valenciana, Víctor Tatay. A este respecto, Tatay señala la gran cantidad de grandes tecnológicas que se han instalado en los últimos años en la ciudad del Túria o la pujanza del sector logístico, a lo que se suma el ecosistema que han creado iniciativas como Lanzadera o Marina de Empresas, impulsadas por Juan Roig.

De hecho, Valencia también era una de las provincias que perdía talento en favor de otras zonas de España hasta el año 2018, cuando empezó a convertirse en polo de atracción. Con todo, los datos de la Agencia Tributaria muestran que este mismo proceso de atracción de trabajadores se está registrando en la mayoría de capitales autonómicas, en detrimento del resto de provincias de su región.

Más de 4.000 euros más al año por mudarse

El estudio de la Agencia Tributaria deja claro que los motivos económicos suelen la principal causa para aceptar un empleo en otra provincia. Mientras que el salario medio de los trabajadores que permanecieron en Alicante mejoró de 19.335 euros a 21.455 –es decir, 2.120 euros-, quienes se marcharon a otras demarcaciones vieron aumentar sus ganancias de 20.625 a 24.634 euros, una diferencia de 4.009 euros. Igualmente, los profesionales que llegaron a la provincia mejoraron su salario de 18.673 a 22.631 euros de media, de acuerdo con las mismas fuentes.