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El Cementerio de Elche arrastra decenas de nichos ruinosos por los problemas para localizar a los herederos

El mal estado de sepulturas desata las quejas de usuarios, que reclaman al Ayuntamiento que los mantenga - El equipo de gobierno aduce que tardan años en contactar con los familiares

Algunos de los nichos deteriorados que comparten manzana con otros en buen estado. | ANTONIO AMORÓS

Nichos abandonados, olvidados y con los herederos ilocalizables. Es lo que está ocurriendo cada vez más en el Cementerio Viejo con los enterramientos más antiguos, algunos de ellos casi centenarios. El abandono de las sepulturas o la renuncia de los descendientes a tener a sus difuntos en los nichos familiares es una realidad en la que han tenido que ver también la influencia de las incineraciones (en Elche ya suponen el 43%, frente al 67% de los entierros) y el cambio de mentalidad de la población más joven que cada vez va menos al camposanto.

El mal estado en el que se encuentran decenas de sepulturas está generando molestias a otros usuarios. Frente a ello, el Ayuntamiento aduce que está logrando recuperar 150 nichos anuales tras una ardua labor para dar con los familiares que puede llevar años.

En este cementerio del año 1811 hay manzanas, las más antiguas, que directamente se han tenido que tirar abajo en los últimos años por su estado de ruina tras trasladar los restos a otras ubicaciones, sin embargo, en otras calles, nichos en buen estado conviven con otros sin lápida, con agujeros o deshaciéndose sobre otras sepulturas.

Afectados por este problema reclaman a la Concejalía que los acondicionen. El edil del área, Héctor Díez, aseguró que esto es algo puntual y que el Ayuntamiento gasta al año 50.000 euros en reparación de cornisas y hornacinas comunes.

Mientras tanto, el Ayuntamiento tiene por delante un cometido mucho más complejo que es localizar a los herederos de los difuntos con nichos cuyas concesiones han vencido porque han superado los 99 o los 75 años para poder recuperar esos enterramientos, rehabilitarlos y buscarles otros dueños. «Dar con el paradero de los familiares cuando ya han pasado cuatro o cinco generaciones es un proceso muy largo y garantista», explica el concejal de Cementerios.

Y es que, cuando se superan estos tiempos hay que acudir hasta el Boletín Oficial de la Provincia para hacer pública la exhumación y el traslado de los restos a un osario municipal.

Otros nichos sin el mármol, algunos con huecos y sin sellar. | ANTONIO AMORÓS

Renuncia

Lo más frecuente que se está encontrando el Ayuntamiento cuando las concesiones están a punto de caducar y consiguen contar con los familiares es que éstos optan por dejar libres los nichos y trasladan los huesos a otras ubicaciones o al osario municipal.

Cuando los descendientes renuncian a esas sepulturas que están cerca de cumplir los 99 años o los 75 años el Ayuntamiento, según Héctor Díez, les paga la diferencia de lo que les queda de concesión para quedarse con estas plazas y poder ponerlas a disposición.

La realidad menos común, pero que también se está dando en Elche, es que los descendientes no aparecen, pese a haber agotado todas las fórmulas para localizarlos, desde poner un cartel en las lápidas para darles el aviso, hasta la notificación en el boletín oficial.

Cuando ocurre esto, el Consistorio acaba tomando posesión de los mismos y con la presencia de testigos (como no aparecen los familiares, suelen ser los enterradores) se extraen los restos y se trasladan al osario municipal.

Y toda esta tortuosa labor la tienen que atender tan solo un técnico y dos auxiliares, según Díez, que a su vez tienen que gestionar el día a día de los entierros que suponen el 67% del total de fallecimientos que hay en Elche (1.800 al año).

Sepulturas históricas

Y esa filosofía, la de ir eliminando sepulturas antiguas, a las que han renunciado los descendientes o en estado de ruina, es la que quiere el actual equipo de gobierno para este camposanto en el futuro, una vez trasladados los restos, con la intención de dejar el Cementerio Viejo como un espacio abierto e integrado en la ciudad que dé cabida solo a las sepulturas históricas.

Mientras tanto, el Cementerio Nuevo, en Peña de las Águilas, está a punto de agotar su espacio y el Ayuntamiento se sigue viendo obligado a seguir habilitando cada año más plazas en un camposanto que está cerca de agotar su espacio y que necesita una ampliación. Antes de que acabe el año ganará otros 105 nichos.

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