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Antonio Balibrea

La pandemia de las farmacéuticas

Pfizer asegura que "probablemente" sea necesaria una tercera dosis de la vacuna.

Pfizer asegura que "probablemente" sea necesaria una tercera dosis de la vacuna.

Cuentan las crónicas que una de las primeras medidas que tomó el presidente Joe Biden fue redecorar el despacho oval y poner un retrato de Franklin Delano Roosevelt, en el lugar que ocupaba el de George Washington. Si bien este fue el padre de la independencia y primer presidente; Roosevelt impulsó el estado del bienestar, el new deal en Estados Unidos; con ello sacó a su país de la gran crisis de 1929. Mejoró la economía hasta su muerte, meses antes de terminar la Segunda Guerra Mundial. Es una anécdota que como dicen los italianos “se non è vero, è ben trovato” -cierta, o no, está bien traída-, porque ese es el programa político que está poniendo en marcha Joe Biden. Hasta el ala izquierda del Partido Demócrata, en concreto la joven representante por Nueva York A. Ocasio-Cortez ha confesado, que “ha superado las expectativas que teníamos los progresistas”. No debe ser la única a juzgar por el efusivo saludo del veterano senador Bernie Sanders en la sesión conjunta de las dos cámaras.

En el exterior está marcando los límites tanto a China como a Rusia. Recuperando el liderazgo mundial, mientras que en el interior está dando un giro copernicano a la política del anterior presidente: se ha puesto a la cabeza del proceso de vacunación en el mundo; ha inyectado 1’9 billones de dólares para paliar los daños de la pandemia entre la gente menos pudiente; y, ha planteado un plan de infraestructuras y reindustrialización que pretende financiar poniendo unos impuestos serios a las grandes fortunas: a los que tienen los mayores ingresos, por encima de medio millón de dólares; y a los beneficios de las grandes multinacionales. Esto último supondría acabar con los paraísos fiscales, y cerrar el acuerdo que la Unión Europea lleva persiguiendo -al menos eso dice- con la llamada “tasa Google”, y poder extenderlo a todas las multinacionales. Eso es lo que ha propuesto oficialmente Janet Yellen, la presidenta de la Reserva Federal Americana -su Banco Central- ante la Organización Mundial del Comercio.

“La pandemia ahora mismo está lejos de terminar, pero podría acabarse en cuestión de meses si se logra la igualdad de vacunas” según el director de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Según la OMS (Noticias ONU.12-IV-2021) la pandemia está creciendo de manera exponencial, a un ritmo de 4,4 millones por semana, cuando el año pasado lo hacía a 500.000 semanales. El mundo tiene que evaluar lo que estamos haciendo: “las medidas conocidas de salud pública: distanciamiento, mascarillas, higiene de manos, ventilación, rastreo, vigilancia de pruebas, y aislamiento, junto con una vacunación equitativa podríamos controlar esta pandemia en cuestión de meses”. Médicos Sin Fronteras (MSF número 121 de abril) ha pedido a las naciones ricas, que ya han inmunizado a su personal sanitario de primera línea y a los grupos de alto riesgo, que ayuden a los países de ingresos bajos y medios, compartiendo sus suministros de vacunas en el programa COVAX, de la OMS. Incluso muchos países han propuesto la suspensión del sistema de patentes hasta que se alcance la inmunidad de grupo a nivel mundial.

Mientras los países ricos han dedicado más de 8.000 millones de € de dinero público a investigación, desarrollo, ensayos clínicos y fabricación; algunos países negaban la pandemia- Brasil, por ejemplo- incluso relajaban, o se burlaban, de las medidas de salud pública.

Los problemas que ha habido de suministro en Europa, y que pueden repetirse en un futuro para el programa de la OMS, es que mientras Europa pagaba a 2,9 euros la dosis de AstraZeneca, Pfizer la vende a 19,5 € y, lo que es más preocupante, los principales accionistas de AstraZeneca, Pfizer, Moderna, Janssen, y de Novavax son los dos mayores fondos de inversión: Vanguard Group y BlackRock que administran 16 billones de dólares; controlan una sexta parte del mercado español de inversiones, y de la banca española. Además, son los principales inversores de las compañías Apple, Microsoft, Amazon, Facebook, y Alphabet (Google), y otras como Disney o Coca-Cola.

Si Estados Unidos imponen los impuestos sobre renta, patrimonio y beneficios como pretende Biden, Europa tendrá que seguirlo. (También la Comunidad de Madrid por mucho que su presidenta pretenda rebajarlos, más todavía, a los más ricos). Tanto la Unión Europea como España habrán encontrado el filón fiscal necesario para superar el déficit y la deuda ocasionada por la pandemia. Y se podrán suministrar vacunas a la OMS, en condiciones. Es la prueba de fuego.

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