Ayer se cumplieron 22 años desde que la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad al Palmeral de Elx. Es el máximo reconocimiento mundial al que se podía aspirar. Un motivo de orgullo y satisfacción para todos. Y también de compromiso para cuidarlo, mejorarlo y legarlo, en buenas condiciones, a las generaciones venideras.

También se ha cumplido, hace unos días, el primer aniversario de la nueva Ley del Palmeral. Una norma muy reivindicada y que, aún de forma insuficiente en varios aspectos, supuso una esperanza muy grande para el futuro del palmeral.

Si la declaración de la UNESCO resultó espectacular en su día, como reconocimiento a Elx, por haber mantenido un sistema de huertos de palmeras en un entorno como el nuestro, con una red de acequias tan singular y con un aprovechamiento agrícola de los mismos, recordando el conjunto cultural heredado de los árabes y propio de la realidad de los oasis, como bien se ha reconocido, no puede decirse que la realidad práctica de la Administración (Ayuntamiento especialmente y Consellería) haya sido siempre muy coherente con los principios que llevaron a su declaración.

Un palmerero, en un ejercicio de trepa el pasado sábado en la Festa del Palmerar d´'Elx Matias Segarra

Reforzar

Incluso, en muchos casos, se actúa justo al contrario. Curiosamente, el Ayuntamiento nunca aplicó dicha declaración para reforzar la protección de los huertos en su PGOU. Este sigue igual que antes de que la UNESCO así lo declarara. Como si no pasara nada. Los problemas, en cambio, han sido y son evidentes. Incluso la plantilla de palmereros, en vez de aumentar ha ido disminuyendo. Que, 22 años después de su declaración, uno de los problemas fundamentales de los huertos sea la falta de riego suficiente con agua de calidad sería increíble de no estar pasando. Muchas de las caídas de ejemplares está en esa debilidad que se le produce a la palmera por falta de riego. También así están más expuestas a plagas. Faltan nuevas plantaciones que rejuvenezcan los huertos. Los bancales no sólo están desaprovechados en su vertiente agrícola (que tanto valoró la UNESCO) sino que su suelo está siendo envenenado por el uso masivo de pesticidas para que estén impolutos y sin ninguna “matita”. La red tradicional de acequias destruida y sin uso en buena parte de ella desde hace años. Y, para colmo, si hay que instalar un Casal Fester en algún sitio, los responsables de defender el palmeral eligen que sea dentro de uno de los huertos Patrimonio de la Humanidad, como el Hort del Gat.

Gerencia

Con estos antecedentes, entre otros, se temía que la nueva Ley no cumpliera las expectativas creadas. La realidad supera los recelos. Un año después está inédita. Aún no se ha creado el nuevo Patronato (a pesar de que dice que lo hará a los tres meses) aunque se ha publicado recientemente una distribución, casi a voleo, entre éste y la Junta Gestora de diferentes colectivos y sin saber cómo se ha hecho; no hay Gerencia del Palmeral; no hay normativa sobre Registro de Huertos; no se cumple el artículo sobre que Consellería financiaría el 50% del total de gastos (ni se piensa reclamar vía enmiendas); no hay Plan Especial de Protección, etc.

Una imagen de la primera Festa del Palmerar d'Elx, que tuvo lugar el pasado sábado Matias Segarra

Ante ello, diversas entidades como Volem Palmerar y APELX, entre otras muchas preocupadas por el palmeral, organizaron el pasado sábado 26 la primera Festa del Palmerar, celebrada en el Hort de Felip. Se trataba de dar a conocer las actividades tradicionales ligadas al mismo y reivindicar soluciones a los problemas que actualmente padece el palmeral.

Expectativas

El éxito ha sido rotundo como todos los medios han reflejado. Superó las expectativas. Se confirmó el interés por acercarse al tema. Y eso que no ha sido fácil organizarlo. Hasta al Ayuntamiento le costó apoyarlo al principio. Una iniciativa de la sociedad civil ilicitana ejemplar y de la que las instituciones deberían tomar nota.

El palmeral tiene futuro. La ciudadanía de Elx así lo quiere. Y Ayuntamiento y Consellería deberían darse cuenta y aplicar mejores políticas con respecto a él.