Cuando llega el invierno y bajan las temperaturas una de las tareas del hogar que más se complica es secar la ropa. Si no tienes secadora puede convertirse, en ocasiones, en un verdadero problema si hay muchos días nublados, no sopla el viento o hay mucha humedad en el exterior.

Si tienes calefacción en casa puedes utilizar los radiadores para secar la ropa pero entonces la temperatura de las estancias bajará y la humedad de la casa puede subir y pueden aparecer manchas de humedad junto a los radiadores. Otra opción para los días lluviosos o muy fríos es tender la ropa en el interior de casa. El proceso de secado será mucho más lento y en ese caso la ropa puede acabar cogiendo olor a humedad.

Por último, quien tenga secadora lo tiene fácil. Sin embargo, existen muchas prendas delicadas y algunos tejidos para los que el secado en secadora con aire caliente no es muy adecuado. En esos casos hay que recurrir a programas especiales con aire menos caliente y que duran más tiempo, con el sobrecoste que eso tendrá para la factura eléctrica.

Entonces... ¿Qué alternativas existen para poder secar la ropa en invierno? Existe un electrodoméstico que sin estar diseñado específicamente para eso permite secar la ropa en muy poco tiempo y además con menor coste que, por ejemplo, una secadora tradicional.

Cómo secar la ropa en casa con deshumidificadores

Estos aparatos están diseñados para extraer la humedad del aire y con ello calentar el ambiente. El sistema que utilizan es similar al aire acondicionado pero con una dimensiones mucho más reducidas y, además, son portátiles y no requieren ni instalación ni salida de aire al exterior.

Estos pequeños aparatos solo requieren una toma de corriente y vienen equipados con un depósito para el agua que van extrayendo del ambiente. En una hora son capaces de reducir más un 15% la humedad en una habitación de unos 35 metros cuadrados.

Al igual que sucede con el aire, la ropa mojada está llena de humedad y estos aparatos son capaces de secarla gracias al afecto secante que tienen en el ambiente de la habitación. La ropa se irá secando a medida que el aire que la rodea pierda humedad. Los tejidos irán transfiriendo la humedad al aire y éste se irá secando a medida que va pasando por el deshumidificador.

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Los fabricantes se han dado cuenta pronto de esta aplicación no prevista inicialmente para estos aparatos y muchos han comenzado a equiparlos con programas especiales para secar ropa. El proceso es muy sencillo. Solo hay que seleccionar una habitación de la casa. Enchufar el deshumidificar dentro, seleccionar el programa adecuado y tender la ropa en la habitación en un tendedero. Cierra la puerta y espera un par de horas. La ropa estará seca de forma natural y los tejidos no habrán sufrido ningún daño ni las prendas se habrán encogido.

El precio de estos dispositivos varía según la potencia pero existen en el mercado modelos con precios que oscilan entre los 100 y los 200 euros.