Alicante hace piña para urgir al Gobierno a que tramite por urgencia la variante de Torrellano

El Pleno mantiene la división entre bloques, intensificada en asuntos sobre el «conflicto» catalán, pero se une para intentar acortar plazos en el proyecto ferroviario, clave para el crecimiento de la ciudad

Una pancarta contra Barcala en la Serra Grossa, este jueves

Una pancarta contra Barcala en la Serra Grossa, este jueves / Jose Navarro

C. Pascual

C. Pascual

La Corporación municipal de Alicante solo se mostró unida en dos puntos de la sesión plenaria ordinaria de este mes de noviembre, celebrada ayer. Uno de los asuntos fue una cuestión menor, de índole técnico, de las que escapan del foco político: la adhesión a un convenio marco de colaboración para la encomienda de gestión de la instrucción policial en los cursos de acceso a las distintas escalas y categorías de la Policía Local.

La otra cuestión que consiguió unir al Pleno, en cambio, es de las capitales, de las de «ciudad», como dicen los políticos cuando buscan consenso: que el Pleno del Alicante apoyase al equipo de Gobierno para solicitar a la Secretaria de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Transportes la tramitación urgente del expediente de la variante de Torrellano de acuerdo con la Ley de Contratos del Sector Público, que hace alusión a necesidades inaplazables o cuya adjudicación sea preciso acelerar por razones de interés público. Ese consenso también sirvió para que el Pleno defendiera de nuevo la ejecución de la variante de Torrellano como «alternativa única para la conexión del puerto con el Corredor Mediterráneo, la conexión férrea del aeropuerto con la capital, la mejora de la conexión ferroviaria por Cercanías con el sur de la provincia y Murcia, y la eliminación de las vías del frente litoral». Y, por último, la Corporación reiteró su «rechazo a la ejecución por Adif provisionalmente de la electrificación y modificación de ancho de vía de la linea del frente litoral, al estimar que es innecesaria y gravosa».

Al ser una cuestión que llegó al pleno firmada por los cinco grupos con representación en el Ayuntamiento de Alicante, solo el alcalde, Luis Barcala, tomó la palabra en nombre de todos. «Es una cuestión de ciudad, porque de eso depende la retirada de las vías del frente litoral, la conexión con el aeropuerto, la mejoría de las cercanías y la supresión del intercambiador de San Gabriel. Las ventajas son innumerables. Y permitirá cambiar la fisonomía del frente litoral de la ciudad», señaló Barcala, quien recordó que la ciudad lleva «veinte años esperando que se ejecute, da igual el gobierno que haya estado tanto en España, en la Generalitat y en Alicante».

Por otro lado, el alcalde aplaudió la «piña» de todos los grupos municipales para reivindicar el proyecto: «Con esta propuesta aprobada por el Pleno, tramitaremos la solicitud de urgencia con el apoyo de todos». 

El objetivo de la propuesta validada por la Corporación es que la variante de Torrellano, con su trazado interior, se pueda ejecutar lo antes posible, acortando así entre tres y cuatro años los plazos previstos, dejándolos en un máximo de siete años. Con este propósito, el Ayuntamiento de Alicante elaborará un informe dirigido a la Secretaria de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Transportes para realizar una solicitud justificada de la tramitación urgente en base a la importancia socioeconómica del Corredor Mediterráneo incluido en la Red Transeuropea de Transportes.

Esta no fue la única ocasión en la que se habló del Gobierno de España en el pleno de ayer. Eso sí, en el resto el tono empleado fue otro bien distinto. Ya no hubo manos tendidas, desde la exigencia, sino cruce de reproches y acusaciones de todo tipo. En ambos casos, Cataluña fue protagonista. En la primera por una propuesta del PP, que buscaba rechazar de «forma contundente el acuerdo de investidura de Pedro Sánchez con los partidos independentistas catalanes por los privilegios económicos que les otorga con el único objetivo personal de conseguir sus votos para que le vuelvan a investir presidente del Gobierno en detrimento del resto de españoles».

La iniciativa salió adelante con los votos a favor del PP y la abstención clave de Vox, frente al «no» de la izquierda (PSOE, Compromís y EU). En su intervención, la popular De España aseguró que Sánchez «es capaz de vender a los españoles por un puñado de votos, utilizando de manera torticera la mayoría». «Esto tiene fecha de caducidad, la ciudadanía no es tonta», añadió la edil.

Desde Vox, el portavoz adjunto, Mario Ortolá, exhibió su rechazo a los pactos, pero a su vez criticó al PP, su socio en el Consell. «Esta iniciativa no nos gusta. Suena a ‘qué hay de lo mío’. Señores del PP, dejen de errar el tiro, vuelven a tropezar en la misma piedra de siempre», apuntó Ortolá, quien calificó de «racistas y supremacistas» a partidos nacionalistas como PNV o Junts.

Barcala conversa con el vicealcalde durante el pleno de ayer

Barcala conversa con el vicealcalde durante el pleno de ayer / Jose Navarro

Por su parte, desde la izquierda, la socialista Ana Barceló lamentó que el «PP se haya escorado desde que pactó con la ultraderecha». «Han dejado de ser ese modelo moderado y constitucionalista para hacer proclamas en contra de la Constitución. No se ha pactado -agregó- con delincuentes ni con partidos ilegales. Se ha apostado por el diálogo, el acuerdo, el reencuentro y el perdón. Eso es democracia. Esos privilegios que ustedes dicen que se van a aplicar en Cataluña también serán aplicable a todas las comunidades, y las más beneficiadas serán las gobernadas por el PP».

En la recta final del pleno, los acuerdos con los partidos catalanes volvieron al foco del debate. En este caso, a través de una iniciativa de EU-Podemos para instar al Gobierno central y a la Generalitat Valenciana a un acuerdo para la «condonación de la deuda autonómica condicionada a la mejora de los servicios públicos». Esta iniciativa fue rechazada con los votos de PP y Vox.

Esa unión de la derecha también impidió que saliera adelante la única moción registrada en el pleno. Los socialistas, pidieron sin éxito, la creación de una comisión para impulsar la recuperación del Casco Antiguo, al alegar la derecha municipal la existencia de una comisión, de reciente creación, para abordar el problema del ruido en la zona. En cambio, salió adelante una declaración institucional de Vox para abordar los problemas de San Antón. Eso sí, finalmente será a través de una mesa de trabajo -donde no está garantizada la presencia de los grupos de la oposición ni tampoco el calendario de las reuniones- y no de una comisión, como en un principio había tramitado la formación ultra. 

Espera en Benalúa

Lo que por ahora se queda en un cajón fue la declaración conjunta de Compromís y EU para intentar agilizar el proyecto de la construcción de un centro social comunitario en el barrio de Benalúa. En este punto, los vecinos reivindicaron una instalación que llevan reclamando desde hace años. Pero no con la intensidad suficiente. La iniciativa contó con el apoyo de la izquierda, frente al «no» del PP y la abstención determinante de Vox. El concejal Carlos de Juan, responsable de Vivienda, quiso mantener el «compromiso» del gobierno con esa futura dependencia. «Se incluirá dentro del proyecto de las viviendas intergeneracionales y estará cofinanciado por distintas administraciones, pero aún está pendiente de definir, entre fondos Next Generation y autonómicos. Por eso aún no se puede definir consignación en el presupuesto municipal», según el edil del PP. 

Aunque para enfado, la de parte de los funcionarios municipales en el Salón Azul. Afiliados del SEP -sindicato mayoritario- y de CCOO se volvieron a concentrar ante el Pleno. Lo hicieron poco después de que el resto de sindicatos emitiesen un comunicado anunciando un principio de acuerdo para la implantación de la carrera profesional tras cuatro años de promesas. Eso sí, por ahora, solo está garantizado 2024. Nada se sabe del resto de años. 

Copé (EU-Podemos): «Fui abusado por el sacristán de mi pueblo»

«Yo fui abusado por el sacristán de mi pueblo». Con esta contundente frase, más que inesperada, el portavoz de EU-Podemos en el Ayuntamiento de Alicante, Manolo Copé, reveló ayer ante el Pleno municipal un hecho hasta ahora desconocido: el tocamiento que sufrió, «leve» según matizó, en su niñez por el sacristán de la iglesia de su pueblo.

Su intervención se produjo durante una propuesta plenaria de Compromís que buscaba instar al Obispado de Orihuela-Alicante a facilitar al Defensor del Pueblo datos oficiales sobre casos de pederastia, que fue rechazada con los votos en contra de PP y Vox, pese al apoyo insuficiente de PSOE y Compromís, ya que además el edil EU se abstuvo.

En el turno de su grupo municipal, Copé apuntó: «En un brete, así me encuentro. Lo fácil sería alinearme con el señor Mas [portavoz de Compromís] como miembro de EU o podría mostrarme en contra como católico que soy. No voy a hablar de memoria, sino como víctima de abusos. Yo fui abusado por el sacristán de mi pueblo. Algo leve, sinceramente».

A continuación, tras revelar el suceso del que fue protagonista en su niñez, Copé defendió la gestión que en su caso realizó la Iglesia: «El trato que recibí de la Iglesia y cómo atajó la situación fue exquisita. Me repugna como a pocas personas en este mundo la situación de creyentes abusando de menores. Me repugna hasta lo más hondo de mi alma. Son personas que deberían ser ejemplares, y la Iglesia no siempre lo ha sido en este tema. Se han encubierto muchos casos, pero siendo fiel a la verdad es necesario trasladar ese malestar. No solo en la Iglesia, es un drama social».

Al término del pleno de este noviembre, a preguntas de este diario, Copé explicó que el hecho ocurrió cuando el tendría unos ocho o nueve años, a la vez que detalló el momento que vivió con el sacristán en su pueblo: «Puso mi mano sobre su pierna. No fue a más, porque es cierto que, cuando lo conté, le apartaron».

Copé sabe de qué habla cuando se refiere a la Iglesia. Manolo Copé Tobaja (1974) fue monaguillo en su niñez, cooperante en su juventud y cura ya en su madurez. Luego, Copé se enamoró de una joven del barrio de Los Ángeles, donde ahora reside, lo que le obligó a colgar el hábito. Entonces se hizo educador social y ahora es el representante de la coalición EU-Podemos en el Ayuntamiento de Alicante. Entre tanto, Copé ha desarrollado su carrera como cantautor, tras estudiar solfeo y piano en el Conservatorio de Orihuela y aprender a tocar la guitarra de forma autodidacta cuando apenas era un niño.