El principio de incertidumbre rige los designios de un Hércules huraño que ha perdido cualquier atisbo de ambición que mostrara en otro tiempo. Instalado en la abulia colectiva y la frustración permanente, va quemando fechas alejándose cada domingo de su objetivo y de sus seguidores, a quienes los lunes se le hacen bola y le desaparecen los asideros a los que aferrarse para no caer al vacío mientras se tapan la nariz.

A diez puntos de la promoción de ascenso y a trece de un liderato al que se decía en agosto que el equipo aspiraría desde el minuto uno, viaja en carne viva a Olot, su desplazamiento más extremo de la temporada. Lo hace plagado de bajas, con el peso de un ultimátum, esta vez sí, sobre los hombros del entrenador y con muy poca gente en el entorno de los que no están a nómina de la SAD blanquiazul creyendo en el triunfo. El número de seguidores herculanos que confía en que el tránsito por Girona significará el renacer del proyecto resulta imperceptible, residual. 

Los datos del partido que enfrenta este domingo a Olot y Hércules. INFORMACIÓN

Las sensaciones que emite el equipo son entre malas y peores. Y no es una mera percepción nihilista de autoprotección, es que las estadísticas del Hércules de Ángel Rodríguez son para deshidratarse llorando. En 12 jornadas, solo 90 minutos realmente buenos. El resto, ramalazos positivos en el primer mes y deterioro exponencial a partir del segundo.

Los catalanes solo han ganado un partido en su estadio este curso y fue en septiembre. Con su nuevo técnico, todavía no han puntuado en Liga

El conjunto alicantino ganó por última vez un encuentro a domicilio el 18 de septiembre, en la jornada tres. Desde entonces, todas las salidas las ha saldado con derrota. La de hoy, si se mantiene la inercia, sería la quinta consecutiva, con la salvedad de que en esta ocasión se produciría frente a un rival que está mucho peor, que solo se ha impuesto una vez en su estadio, es penúltimo, ha perdido seis de sus últimos siete partidos de Liga y presenta un balance goleador paupérrimo: 6 a favor y 14 en contra.

Adiós a Mandiola

En lo que único que llevan ventaja los catalanes es en la decisión de cambiar el entrenador. El 9 de noviembre destituyeron a Mandiola, curtido en el fútbol de esparto, y en menos de un día anunciaron a Jonathan Risueño, de apenas 40 años, que inició en Copa su tercera aventura como técnico principal tras su paso por l’Hospitalet y Bogotá. La llegada del preparador valenciano ha valido de poco hasta la fecha, su equipo aún no ha puntuado con él.

Ángel Rodríguez tiene poco margen de maniobra. A pesar de haber sembrado en la plantilla la semilla de la culpabilidad sin hacer distingos, seguramente vuelva a incidir en la misma estructura que está hundiendo al cuadro de la capital. El armazón principal puede ser semejante al que se estrelló frente al Lleida hace siete días, aunque con una salvedad, está obligado a cubrir una plaza del expulsado Truyols en el eje de la zaga con futbolistas en los que no cree, Dylan Leiva y Dani Marín, que vuelve a viajar con el equipo, algo de la que ya se había olvidado el canterano.

Dani Marín y Jean Paul completan la lista de 18, en la que no están Nico, Harper, Ander y Bravo, lesionados, ni Truyols

Se quedó fuera de la convocatoria Marcos Bravo, que sufre molestias musculares. Eso devolverá a la titularidad a Felipe, así que el leonés tendrá que decidirse entre el capitán, que está ofreciendo un muy bajo rendimiento en su regreso a una tarea de la que ya se había olvidado de la mano de Sergio Mora, y Víctor Eimil, que no le entra por el ojo al preparador castellano.

Arriba, las ausencias de Harper y Ander Vitoria, lesionados, abren la puerta a una nueva fórmula de riesgo que tiene en la figura del joven francés Jean Paul a su actor principal. Ha jugado dos ratos desde que arrancó el curso, de ahí que cueste verlo como titular el día que el entrenador se juega su futuro inmediato.

Al Hércules solo le vale ganar, al técnico puede que no y que si empata frente al penúltimo aún disponga de más chance para demostrar por qué se tiene tanta fe en su trabajo, hasta ahora, invisible. Se busca cura para la enfermedad del domingo.