No hay luz al final del pasillo angosto y revirado por el que deambula Nico Espinosa desde 2020. Apenas existe margen para sostenerse en pie. Da igual el cuidado que lleve ni la decisión con la que camine, siempre tropieza con la rugosidad cavernosa de una cicatriz en el bíceps femoral que no se cierra nunca, que se ha convertido en la cremallera por la que se salen las ganas de triunfar de un talento puro, de un futbolista diferencial.

El sábado, en la víspera del duelo con el filial del Mallorca, después de una semana a pleno rendimiento, sin molestias, notándose rebosante de energía, el canterano del Hércules llegó a Fontcalent para participar en la sesión distendida que Lolo Escobar fija ese día, la que le sirve para decidir el once y la manera de atacar.

Allí, en un sencillo ejercicio de activación, en un arranque detrás de un compañero, el extremo volvió a sentir el pinchazo asfixiante de los días malos, el quejido lacerante de la fibra muscular que le está agriando la juventud. Lo ha sentido tantas veces, que supo de inmediato lo que era. Vuelta a empezar... otra vez.

Temporada 2021-2022

1.155 MINUTOS

► Se perdió el 75% de la temporada. Participó en 21 partidos de Liga la campaña pasada, pero solo pudo jugar completos tres de ellos. 

Temporada 2022-2023

144 MINUTOS

► Se ha perdido ya el 80% del curso. Ha participado en 5 de las 18 jornadas que lleva el equipo y en ninguna aguantó el partido entero. 

13 PARTIDOS

Se ha perdido Nico Espinosa en las 18 primeras jornadas

► No ha disputado completo ninguno de los cinco encuentros de Liga que ha logrado jugar.

Pruebas diagnósticas

Nico fue al partido a pesar de que tenía permiso para no hacerlo. No hay nadie en el Hércules, ni dentro ni fuera, que no esté lamentando el padecimiento de un tipo entregado a su oficio en cuerpo y alma, vive por y para el fútbol a pesar de tener 22 años nada más. El lunes, se sometió a las diferentes pruebas diagnósticas con las que mañana acudirá al Sport Clinic Ripoll y De Prado en Murcia para que los doctores confirmen lo que ya se antoja inevitable: pasar por el quirófano.

El extremo alicantino decide este jueves en la clínica de los doctores Mariano De Prado y Pedro Ripoll cuándo se somete a cirugía

En el centro de excelencia FIFA tratarán de poner remedio a un mal que se ha convertido en un bucle pernicioso que le está pasando una factura terrible al canterano, tanto física como anímica. Allí, Mariano de Prado valorará el tipo de intervención para una eventualidad muscular que no tiene una solución tajante porque concurren en ella muchos factores, el peor, la zona en la que se ubica.

La rotura fibrilar original, la primera, se produjo en la parte posterior del muslo, en el bíceps femoral, en un punto que afecta a la explosividad del jugador, que tiene justo en esa capacidad su cualidad individual más valiosa. Es el área muscular que más presión soporta cuando se tensa el tejido, por eso fue ahí justo donde se quebró la primera vez y por eso está costando tanto que le solidifique correctamente.

Viajes a Madrid

Hasta ahora, Nico ha elegido siempre seguir un tratamiento conservador. Después de una lesión de rodilla grave como la que tuvo en justo antes de la pandemia, la opción de volver a abrir para tratar una lesión muy «común» la rechazó de plano. Bajo la tutela de Ripoll y De Prado, se sometió a una terapia conservadora con profesionales integrados en el Atlético de Madrid: masaje y regeneración de tejidos para sellar la fisura que limita la acción mecanizada del músculo que más interviene en el momento de esprintar. 

Respondió bien al tratamiento, se dedicó plenamente a él, puso en su rehabilitación el máximo empeño, toda la dedicación posible. Por eso estaba listo dos semanas antes de lo previsto. Reapareció frente al CD Ibiza y se volvió a casa convencido de que esta vez sí. Ni una molestia, ningún signo de alarma. Afrontó la semana de trabajo feliz, vigilante, pero sin miedo, hasta que el sábado pasado, persiguiendo a un compañero en un juego, escuchó el maldito clic.

Sin fecha de vuelta

En cuanto se confirme la necesidad de intervenir quirúrgicamente y, sobre todo, no quede ninguna duda de que se trata de una recaída (porque el dolor es en la misma zona), el Mariano de Prado consensuará con Nico el mejor modo de proceder, es el canterano quien tiene siempre la última palabra sobre su salud. Volverle a situar frente a un horizonte de plazos es algo que los dos ilustres doctores tratarán de evitar. Aun así, la sensación más extendida hoy es que parece muy difícil que vuelva a competir este curso.