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Los empresarios y los 17 municipios zapateros se alían para frenar la subida de aranceles en EE UU

Las principales localidades productoras de calzado suscriben en Elche una declaración para reclamar apoyo. La industria celebra el anuncio de Calviño de que las autonomías escogerán los sectores afectados para recibir ayudas

Los participantes en la cumbre del calzado posaron ayer, a su conclusión, en la Plaça de Baix

Los participantes en la cumbre del calzado posaron ayer, a su conclusión, en la Plaça de Baix ANTONIO AMORÓS

La cumbre que acogió ayer Elche con los municipios que generan el 90% de la producción nacional de calzado, junto a las patronales FICE (Federación de Industrias del Calzado Español) y AEC (Asociación Española de los Componentes del Calzado), ha permitido la aprobación de una declaración institucional que se elevará al Gobierno central y la Unión Europea para que pongan en marcha una acción coordinada de diplomacia económica que garantice que el calzado español siga penetrando en el mercado de Estados Unidos sin las consecuencias que puede tener la tasa Google. El propósito es que el Ejecutivo de Pedro Sánchez deje en suspenso temporalmente la aplicación del denominado Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales, cuya aprobación ha provocado la reacción -en represalia- de la Administración estadounidense.

El Gobierno norteamericano ha anunciado un aumento de hasta 25 puntos en los aranceles que paga el calzado español por entrar al país, lo que elevaría hasta un 35% la tasa final. Este anuncio ha sido el desencadenante de la cumbre mantenida en Elche para aunar esfuerzos con municipios de cinco autonomías: Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, La Rioja, Murcia y Baleares. «Todos los asistentes han puesto sobre la mesa la necesidad de apoyar a un sector fundamental para la creación de empleo y riqueza», manifestó el alcalde de Elche, Carlos González, en la rueda de prensa que ofreció a la conclusión de la cumbre, acompañado por el primer edil de Elda, Rubén Alfaro, y los presidentes de FICE, Marián Cano, y AEC, Manuel Román.

Durante la reunión también se valoró el movimiento que anunció la ministra de Economía, Nadia Calviño, con el que se abre la posibilidad a que las comunidades puedan incorporar distintos sectores de actividad al ámbito de protección del real decreto para las ayudas directas anunciadas por el Gobierno. «Todos los miembros de la cumbre lo vemos como una oportunidad y una posibilidad para resolver uno de los grandes problemas que afectan al sector, junto a las consecuencias económicas y sociales que se derivan de la crisis sanitaria», apostilló González.

La presidenta de FICE definió la cumbre de ayer como «un encuentro histórico y una iniciativa más que necesaria». Cano también expuso que el incremento en un 25% de los aranceles de las exportaciones a EE UU dejará fuera de juego al calzado en un mercado esencial, ya que es el cuarto destino de las exportaciones y el primero fuera de la UE.

En total, fueron 17 los municipios que se dieron cita en esta cumbre semipresencial. Elche, Elda, Petrer, Villena, Aspe, Monóvar, Pinoso, Vall d’Uixó, Almansa,Fuensalida, Caravaca de la Cruz, Inca, Ciutadella, Alaior, Ferreires, Es Migjorn Gran y Arnedo firmaron la declaración de apoyo al calzado, los componentes, la maquinaria y la marroquinería que también cuenta con el respaldo del Consell Insular Balear.

En la misma línea, el alcalde de Elda expresó su satisfacción por la cumbre que acogió Elche y pidió que este tipo de encuentros se sigan haciendo con continuidad, independientemente del estado que presente el sector, y no se limiten a situaciones como la actual, en la que la pandemia y los aranceles de EE UU han generado un estado de urgencia. «La reunión ha sido positiva y este foro nos permite compartir experiencia entre las comunidades autónomas que estamos aquí representadas», añadió Alfaro.

Los presidentes de FICE y AEC también expusieron los problemas por los que están atravesando sus sectores a consecuencia de la tasa Google. En el caso del calzado, Cano volvió a exponer que, desde que el 26 de marzo se dio a conocer la intención de EE UU de elevar los aranceles, un 30% de las empresas ya están sufriendo paralizaciones en los pedidos que reciben, lo que acabará repercutiendo en los puestos de empleo. A esto hay que sumar que las exportaciones al mercado estadounidense cayeron en 2020 un 32% a causa de la pandemia. «Ahora esperábamos un segundo semestre positivo porque el ritmo de vacunación allí es bueno, pero hemos recibido el varapalo de los aranceles», lamentó.

Desde los componentes, Manuel Román concluyó que «ya se está notando una parálisis de los pedidos que estaban en marcha porque los fabricantes, ante lo que puede ocurrir, han frenado su ritmo. Nos movemos por expectativas y, con la carencia de materias primas, los pedidos se hacen con tres o cuatro meses de antelación».

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