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La subida de costes y la competencia de las cofradías de la provincia acaban con el intento de recuperar la lonja de Alicante

El Puerto busca concesionario tras la renuncia de la empresa que la gestionaba desde 2017. La actividad se mantiene hasta que haya nuevo gestor

Imagen de la Lonja del Pescado donde este lunes todavía hay actividad Áxel Álvarez

La empresa que gestionaba desde 2017 la lonja del Pescado de Alicante ha renunciado a su explotación tres años ante de que culminara la concesión por diez años que logró en 2015. Tras unos años esperanzadores con la llegada de pescado de barcos de Murcia y Almería, y algunos alicantinos, la pandemia, el aumento de los costes por el imparable incremento del precio del petróleo, la guerra en Ucrania y la competencia de otros puertos pesqueros de la provincia acaba con la aventura que iniciaron dos empresarios locales relacionados con la venta del pescado al por mayor. Las cuentas no salen y tras dos años de pérdidas han decidido abandonar. No obstante, la Autoridad Portuaria de Alicante ha arrancado el compromiso de la mercantil de seguir trabajando hasta contar con un nuevo gestor, algo que se espera para el próximo otoño.

El Puerto busca ahora nuevo concesionario para unas instalaciones donde en los últimos años se han planteado muchos proyectos relacionados con la pesca, pero que no han funcionado. El objetivo del equipo que dirige Julián López Milla es que los gestores actuales sigan trabajando unos meses más para no perder los barcos que siguen operando en la lonja del Pescado.

La Conselleria de Agricultura concedió en 2018 la licencia a la mercantil Llotja d`Alacant para la apertura de la actividad comercial en la Lonja del Pescado del Puerto de Alicante tras casi un año de gestiones desde que los empresarios alicantinos Felipe Fuster y Francisco Mira se hicieran con la concesión.

La mercantil, que todavía hoy lunes mantiene una pequeña actividad, trabajaba con barcos alicantinos, trasmalleros y de cerco de Murcia que hasta 2018 desembarcaban en Torrevieja. La iniciativa fue en su día acogida con satisfacción en el Ayuntamiento en incluso se llegó a barajar la creació nd la marca «Pescado de Alicante».

El Puerto aprobó en abril de 2016 adjudicar a la mercantil Llotja d´Alacant, la gestión de la lonja, una infraestructura cerrada desde 2004, que llevó incluso a la quiebra a la Cofradía de Pescadores de Alicante, y que ahora recupera su actividad de comercialización del pescado en primera venta. Para ello, Llotja d`Alacant, vinculada a mayoristas de pescado de Alicante, pagaba un canon de cien mil euros al año al puerto.

El pescado y el marisco fresco de bahía y del Mediterráneo que se vende, por ejemplo, tanto en pescaderías como en grandes supermercados, llega desde las lonjas de Altea, La Vila y Santa Pola.

El Puerto fue puntero en pesca hasta 2003, cuando la Lonja llegó a mover 50.000 kilos de pescado. La cofradía decidió entonces aumentar el negocio e impulsó la construcción de un inmueble que costó 3,5 millones confiada en unas ayudas de la UE que nunca llegaron. Los bancos, Caja Duero en su día, embargaron y el edificio volvió al Puerto.

A pesar de la renuncia presentada por la concesionaria, la lonja del pescado del puerto de Alicante continuará prestando servicio hasta la finalización del concurso público, que se convocará si, finalmente, el consejo de administración aprueba la renuncia de la empresa Llotja d’Alacant.

Será en la próxima reunión del consejo de administración, del organismo portuario, donde se solvente la petición de renuncia de la empresa, que se ha comprometido a mantener el servicio hasta la resolución del concurso público que adjudique una nueva concesión de la explotación.

La empresa Llotja d’Alacant asumió la explotación de la lonja de pescado en 2016, tras presentar un plan de negocio acorde a la situación económica del momento. Esta situación se ha visto alterada drásticamente en los dos últimos años, y es que, además de la reducción del volumen de negocio, causado por la crisis sanitaria, se han ido sumado otros factores, como la subida de precios del combustible, causada por la invasión de Ucrania, o el aumento de plazos de los paros biológicos para la pesca.

Todos estos factores, difícilmente previsibles hace seis años, han forzado, según la Autoridad Portuaria de Alicante, a un descenso importante del volumen de negocio a pérdidas, forzando a la actual concesionaria a replantearse su continuidad con las condiciones pactadas en 2016, que se ha visto obligada a pedir la renuncia, antes de poner en peligro su supervivencia como empresa.

La renuncia no impide que la misma empresa pueda volver a presentar su candidatura en el concurso público que se convoque, si bien lo hará junto al resto de empresas interesadas, en el caso de que sea aceptada la renuncia por el puerto.

Independientemente de lo que suceda una vez se convoque, la intención de la Autoridad Portuaria es articular los mecanismos necesarios para que la actividad pesquera no se vea afectada por el proceso, y continúe desarrollándose hasta la resolución del concurso, como ha solicitado la propia empresa para no perjudicar a armadores y clientes, que siguen operando con normalidad en la lonja del puerto alicantino.

De ser así, el concurso se publicaría en junio, y podría estar resuelto a finales de septiembre, siendo aplazada la renuncia de la empresa hasta el mismo momento de su resolución.

Terminal de cruceros

Por otro lado, el presidente de la Autoridad Portuaria de Alicante, Julián López, se ha reunido, con Javier Rodríguez Sánchez, director regional de Global Ports Holding para el Mediterráneo Occidental, para explicarle los planes de la Autoridad Portuaria respecto al futuro de la terminal de cruceros.

La reunión ha permitido un primer contacto del nuevo presidente con los directivos de la compañía Global Ports Holding, empresa líder a nivel mundial en la gestión de terminales de cruceros, que ya opera 26 puertos en 14 países, y ha servido para presentarles el proyecto de transformación que está experimentando el puerto, tanto en la diversificación de sus actividades hacia ámbitos distintos de los tradicionales, como en lo referente a la remodelación de sus espacios, con el fin de ofrecer zonas de paseo y ocio más amplias y cómodas.

López Milla, en el centro junto al director del puerto, Carlos Eleno, y los representantes de la empresa Global Informacón

Los directivos de la empresa han mostrado un gran interés en este proyecto de transformación, subrayando tanto el alto potencial del destino como las posibilidades que ofrece la infraestructura con la que cuenta el puerto para la recepción de cruceros.

La recuperación del sector turístico llegó demasiado tarde para la antigua empresa concesionaria de la estación de cruceros de Alicante. Tras casi un año en concurso por la paralización que sufrió el sector durante la pandemia, el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Alicante decretó hace dos meses la liquidación y disolución de Costablanca Portuaria SL, la compañía que desde 2013 se había hecho cargo de la gestión de este inmueble, tras ser la única que se presentó a la convocatoria.

La liquidación se produce justo cuando las perspectivas para este negocio se habían recuperado con fuerza, con una previsión de más de 80 escalas para este ejercicio y, sobre todo, la decisión de la naviera MSC de convertir la ciudad en puerto base para 12 de sus salidas el próximo verano. Unas previsiones que, de cumplirse, podrían llevar a Alicante a superar su récord de cruceristas, con una cifra que podría rebasar las 150.000 personas.

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