Alicante: un reto demográfico que desafía el futuro

Solo el 13 % de los alicantinos tiene menos de 15 años, una cifra que no varía desde el año 2008

Los expertos señalan que la cuarta parte de la población de la provincia tendrá más de 65 años en 2037

Dos mujeres pasean por la playa de Levante de Benidorm.

Dos mujeres pasean por la playa de Levante de Benidorm. / David Revenga

Lydia Ferrándiz

Lydia Ferrándiz

La caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida dibujan un curioso panorama para el futuro de la población de la provincia. Las dificultades para incorporarse al mercado laboral, los bajos sueldos o los problemas para conciliar trabajo y vida familia hacen que desde el año 2008 Alicante no levante cabeza en cuanto a nacimientos mientras que, en la otra cara de la moneda, la mejora de la calidad y la esperanza de vida han ocasionado que en la última década la provincia haya “ganado” más de 15.000 personas mayores de 65 años.

Estos datos, publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ponen de manifiesto que Alicante cada vez tiene menos jóvenes. La provincia ha “perdido” 21.578 menores de quince años desde 2013 de forma que se posiciona como una de las que cuenta con menos población joven de entre las diez más pobladas de España. Un dudoso honor que revelan estas cifras, según los cuales Alicante solo tiene un 13% de habitantes por debajo de los 15 años, por detrás de provincias similares en peso económico y geográfico como Sevilla o Valencia. En la provincia de Alicante hay unos 1,9 millones de habitantes, de los que apenas 262.489 son menores de 15 años.

Para paliar esta situación la provincia necesitaría un “baby boom” como el que se produjo en los años 70 para revertir el acusado envejecimiento de la población que no deja de empeorar año tras año y que, según los expertos, se agravará, ya que en 2037 se espera que la cuarta parte de la población de la provincia tenga más de 65. El sociólogo y profesor de la Universidad de Alicante, Juan Manuel Sáez, señala que es llamativo como en el año 2022 la provincia y la Comunidad Valenciana tienen la misma población que en el año 2008, “han pasado 15 años sin que aumente la población”.

“Todo esto es debido a que tenemos algo que en la profesión se denomina “demografía en saldo vegetativo”, es decir, que la diferencia entre los nacimientos y las muertes en la provincia de Alicante es negativa. El pasado año este saldo era de negativo, de -2,5 personas por cada 1.000 habitantes. "Durante este tiempo nacieron 6,9 personas por cada mil habitantes pero fallecieron 9,3. Estamos perdiendo población y no la recuperamos”, explica Sáez. Precisamente, en el año 1976, en pleno "baby boom" en España se produjeron 21.000 nacimientos por cada 1.000 habitantes y fallecieron 8,7 personas por cada mil.

La falta de natalidad se atribuye a varios factores interrelacionados como la falta de seguridad en las relaciones que también habría influido en este descenso, ya que la concepción de "te quiero para toda la vida" habría perdido fuerza, según Sáez. "A principios del siglo XX tener hijos se veía como una inversión económica, las parejas tenían hijos para que mantuvieran los negocios familiares, ayudaran en casa o se hicieran cargo de ellos en la vejez, ahora la percepción de los hijos ha cambiado y las parejas jóvenes en vez de considerarlos una inversión los consideran un gasto. Además, son conscientes de la carga económica que implica tener hijos y muchas veces debido a la mala situación laboral tras la crisis económica de 2008 deciden retrasar la decisión o incluso renuncian a la maternidad".

“La población está envejeciendo de forma muy acelerada”, explica Saéz. Actualmente, el 20,5% de la población de la provincia de Alicante tiene más de 65 años, lo cual representa a 390.429 personas de las que 83.591 son extranjeros. "A esta situación hay que sumarle que la esperanza de vida ha ido en aumento, hemos pasado de este situada en 84 años para las mujeres en el año 2003 a que en la actualidad la esperanza de vida esté situada en los 86 años y es una cifra que irá en aumento durante los próximos años".

"Lo que está pasando es que vamos mal en cuanto a crecimiento de la población, nuestra pirámide poblacional está empezando a tener forma de pagoda, una forma totalmente diferente a la pirámide poblacional que tenemos en la cabeza y que representa la estructura de población de los países subdesarrollados, con una esperanza de vida corta y una alta tasa de natalidad. Lo primordial en la población es que las edades que abarquen más población sean las que vienen, ya que esos son los datos que se tienen en cuenta para las pensiones, pero según los últimos datos en la actualidad la franja de edad más numerosa en la provincia es la que se encuentra entre los 45 y los 49 años, por lo que se trataría de una población envejecida", señala el profesor de la Universidad de Alicante.

En el panorama laboral, Sáez subraya que se debe abrir la puerta a la inmigración para garantizar una población suficiente para el trabajo futuro. Advierte que el saldo vegetativo negativo puede llevar a políticas que fomenten la inmigración como solución a esta crisis demográfica. De hecho, el 18% de los menores de 15 años que se encuentran en la provincia de Alicante durante el último año son de origen extranjero.

Reconversión laboral

El descenso de la natalidad no solo es un problema a la hora de reponer la hucha de las pensiones, también son muchos los sectores que se ven afectados directamente como las escuelas infantiles a las que el descenso de nacimientos las está sacando poco a poco del mapa. Así lo reconoce el presidente de la Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE), Ignacio Grimá, para quien esta situación en las escuelas infantiles es "un desastre".

"La pandemia fue horrible para nosotros, con la ausencia de ayudas se perdieron muchos puestos de trabajo y también muchos padres cogieron miedo de dejar a sus hijos en nuestras instalaciones. Ahora estamos recuperándonos, pero el problema real que tenemos en las escuelas infantiles viene en realidad de la bajada de la natalidad y del intrusismo profesional", explica Grimá.

Sin embargo, lo que algunos ven como un problema, para el sociólogo y profesor de la Universidad de Alicante, Juan Manuel Sáez, puede convertirse en una oportunidad. "Va a haber un cambio de modelo educativo evidentemente de todo el sector de cuidado de niños que van a tener que virar y transformarse en cuidado de mayores. No habrá tantas guarderías porque la natalidad seguirá bajando durante los próximos años y los que ahora son cuidadores de niños deberán reinventarse en cuidadores de personas mayores".

Pero para ello, Sáez cree que habrá que realizar cambios para atraer más trabajadores a la provincia. "Necesitamos políticas que hagan que aumente el saldo migratorio o sino se van a quedar muchos puestos sin cubrir, hay que compensar la falta de población joven con inmigración".

Una provincia para jubilarse

El descenso de la natalidad ha dado paso a un incremento de la población mayor de 65 años, pero estas personas no solo son alicantinos y alicantinas de toda la vida, después de la pandemia la provincia está recuperando con fuerza el número de extranjeros que eligen Alicante como el lugar perfecto para su retiro soñado. El clima suave durante todo el año, la gran capacidad económica de aquellos que viene a retirarse a la provincia y la calidad de los servicios que ofrece la región han hecho que la región cuente con más de 83.000 extranjeros jubilados.

Si bien es una cifra menor que la que había en el año 2013, tras la pandemia la provincia cuenta con un 11,5% más de extranjeros mayores de 65 años. "La población extranjera viene a la provincia gracias la temperatura y las buenas condiciones de vida que tenemos, estamos entre las mejores ciudades para vivir, y eso no pasa desapercibido para las personas que buscan retirarse con mejor calidad de vida", explica el profesor de la Universidad de Alicante, Juan Manuel Sáez.

"Somos una provincia que no está copada por el turismo de masas y somos interesantes para aquellas personas que vienen de países en las que sus pensiones son muy elevadas aunque la llegada de población inglesa se ha visto frenada por el Brexit y la bajada de la libra respecto al euro seguimos teniendo otros grandes núcleos de poblaciones de diferentes países europeos que siguen viéndonos como un lugar ideal". Además, el sociólogo señala que la provincia cuenta con una gran suerte que la diferencia del resto de países de su entorno: un sistema sanitario y de asistencia "muy bueno".

Más centenarios

La provincia de Alicante también ha experimentado un considerable aumento en el número de personas centenarias que viven en ella. Actualmente, se registran 602 centenarios, marcando un incremento significativo respecto a los 452 contabilizados hace apenas cinco años. Este aumento anual del 6 % refleja no solo la longevidad de los residentes alicantinos, sino también mejoras en el estado del bienestar y la calidad de vida.

La ciudad de Alicante, en particular, ha sido testigo de este fenómeno este 2022, con 194 personas alcanzando la notable edad de 100 años o más, un aumento de 50 personas en comparación con hace cinco años. A nivel nacional, Alicante se posiciona como la novena provincia con mayor número de centenarios en España, siendo un indicador del envejecimiento demográfico en el país.

Estos datos resaltan la importancia del bienestar y las condiciones de vida en la longevidad de la población alicantina. Con Alicante emergiendo como una de las provincias con mayor número de centenarios en España, el envejecimiento de la población se consolida como un tema central en las discusiones sobre el futuro de la región.