Jabalíes de turismo en primera línea de playa de El Campello. Una manada de estos animales fue vista en la noche del miércoles 23 de noviembre en la desembocadura del río Seco-Montnegre, incluida recientemente por la Generalitat en el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad. Unos 15 ejemplares, sobre las 21.00 horas, se encontraban de “paseo” entre el puente que une las playas de Muchavista y el Carrer La Mar y la desembocadura. Su objetivo, retozar en sus ciénagas.

Zona entre la desembocadura y el puente que une las dos playas J.A.RICO

La sorpresa de un vecino de la zona de la playa de la Punta del Riu Sec fue total. Y no es la primera vez que se dejan ver, aunque quizá sea la ocasión que lo hacen de forma más numerosa. Jesús Martín, residente en la urbanización Cala Real, junto al río, explica que oyó los característicos soplidos de los jabalís, que le son familiares al tener una casa de campo en la montaña, y al acercarse al cauce del río la sorpresa fue mayúscula. “A 30 metros de la desembocadura había unos 15 jabalíes. Pese a las luces y el ruido de los coches, se encontraban allí, buscando las ciénagas para retozar allí”.

Las acumulaciones de agua en esta zona, donde precisamente al día siguiente el Ayuntamiento actuó ante el tapón que las últimas lluvias y las cañas habían generado, son ideales para estos animales. Además este verano la zona ha sufrido varios vertidos de fecales. Todo un paraíso para ellos, que bajan por el cauce, desde río arriba, no se sabe si desde algún punto entre Sant Joan y El Campello, o más arriba, entre Xixona y Mutxamel. Bajan en busca de un baño, sobre todo, y de comida, junto a la cala canina.

Y lo sorprendente es la hora, sobre las 21.00, cuando la ciudad está aún en plena ebullición. Así, parece cuestión de tiempo de hagan su aparición de día. Es más, hay alguna grabación en redes sociales de principios de mes en la que se ve un ejemplar a plena luz del día cerca de la desembocadura. Toda una estampa de montaña junto al mar.

Eso sí, algún residente puede darse un susto enorme en una zona donde es frecuente sacar a pasear a los perros, que se pueden encontrar con estos nuevos "turistas" a escasos metros de la cala canina.

Desde el Ayuntamiento han confirmado que estos animales bajan por el cauce y se están dejando ver en la desembocadura, pero no salen del cañaveral. A este respecto el Ayuntamiento acometió el mes pasado un desbroce parcial del tramo final del río, con el objetivo de evitar que las cañas taponen el río y causen inundaciones, así como para frenar las acumulaciones de agua que generan plagas de mosquitos.

Un corredor verde por la depuradora

El tramo final del río Seco-Montnegre se ha convertido en la última década en un auténtico corredor verde gracias al agua de la depuradora de Sant Joan. Lo que era un cauce casi desértico se ha transformado en un vergel lleno de vida, con una abundante flora y con más de medio centenar de aves, entre las que figura el martín pescador, el cernícalo vulgar, diferentes tipos de garcillas y de garcetas, vencejos, abejarucos, ánade real y el gorrión común. Y a ello se suman ahora los jabalíes. 

Un oasis que precisamente fue protegido el pasado mayo por la Generalitat como zona húmeda, abarcando desde el puente de la antigua N-332 hasta la desembocadura, atendiendo así a una reivindicación histórica de los ecologistas. Y pese a esta catalogación, este verano ha sufrido varios vertidos de fecales por el deficiente sistema de saneamiento y el atasco causado por toallitas en la estación de bombeo del Gallo Rojo, en la playa del Carrer La Mar, que tiene un aliviadero que va a parar al río en caso de avería.