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Un curso político en construcción

El bipartito arranca un ejercicio marcado por las urnas del 28-M con el mayúsculo reto de terminar en plazo inversiones millonarias - En esos proyectos sustenta su discurso, por lo que los previsibles retrasos y las derivadas quejas vecinales suponen una amenaza real

El alcalde, junto a los concejales Pérez y Peral, en una visita a las obras del entorno de Cigarrera HECTOR FUENTES

El aluvión de millones en inversiones aprobado por el bipartito de Alicante, que se debe ejecutar en un curso político marcado por las elecciones municipales de mayo de 2023, se puede convertir en un arma de doble filo para el ejecutivo de Luis Barcala. Muchos son los millones que se han anunciado, entre los incluidos en el Presupuesto y los añadidos a través del remanente de tesorería, y muchas son las inversiones a las que se han puesto nombre y apellidos, pero solo el tiempo dirá si el Ayuntamiento de Alicante llega a tiempo de ejecutarlas. De completar los proyectos en plazo, el ejecutivo local podrá presumir de una buena gestión, más allá de tratarse de iniciativas de las que no transforman ciudades. De no hacerlo, esa ambición inversora se le puede volver en contra entre críticas vecinales por los retrasos o, directamente, por no ejecutarse lo prometido. A todo político le gusta llegar al examen de las urnas con el trabajo terminado. 

La demora en la aprobación del Presupuesto, primero, y de los remanentes, después, supuso ya de inicio un lastre. En lo que va de año, entre lo ordinario y lo extraordinario, el bipartito ha aprobado 77,6 millones en inversiones para, según su discurso, "seguir avanzando en la transformación, regeneración urbana y desarrollo de todos los barrios y los proyectos estratégicos del modelo de ciudad".

¿Cómo van esas obras? En general, con retrasos. Antes de finalizar este 2022, se espera que finalicen proyectos de calado como la reurbanización de la calle San Mateo -que debería estar lista el próximo 30 de septiembre-, la modernización del mercado de Carolinas -que debió terminar en mayo- o la mejora de la plaza Nueva -que arrancó en abril, paró por Hogueras y se dijo que se prolongaría dos meses frente a los seis previstos-. También debería terminar este 2022 la peatonalización de la avenida Constitución, que empezó a principios de año con un plazo de ejecución de seis meses, que ya fue prolongado cuatro meses más. Solo estos proyectos, en conjunto, tienen un presupuesto que ronda los cuatro millones de euros. 

En ejecución, pero sin final en un horizonte cercano al tratarse de actuaciones más complejas, están inversiones como la mejora del parque de San Blas, que si no acumula retrasos debería terminar para elecciones. En este proyecto, los vecinos están a la espera de si finalmente se ejecuta la tala anunciada de los árboles de la calle Martín Trenco, al igual que sucede con las obras en Constitución, donde el ejecutivo tiene previsto acabar con las melias para plantar plataneras pese a las quejas de entidades sociales. Para poco antes de la cita con las urnas debería estar listo el nuevo parque del PAU 2. Entre ambos proyectos, el bipartito debe invertir unos cinco millones de euros. 

Más en el aire están simbólicos proyectos que todavía no han echado a rodar, y que no tienen fecha clara de inicio pese a estar incluidos en el Presupuesto. Entre ellos, los vinculados a la fachada litoral. Ahí queda todo prácticamente por hacer, más allá de las obras ya terminadas, aunque costaron más de lo previsto, de la segunda fase de la reurbanización de la Explanada. La tercera fase, la que afectará al tramo entre la Rambla y la calle Bilbao, está en agenda. El Ayuntamiento ya tiene empresa que haga la actuación y solo falta que arranquen. Adjudicadas por algo más de tres millones, tienen un plazo de ejecución de ocho meses. 

En esa misma zona, unos metros más hacia la lámina de agua, también debería empezar en breve la obra de reurbanización del Paseo de los Mártires. La actuación, criticada por expertos por su evidente falta de ambición, cuenta con un presupuesto superior a los dos millones y un plazo de ejecución también de ocho meses, por lo que no se prevé que esté terminada, y menos con los habituales retrasos de estos últimos tiempos, para elecciones, aunque debería estar a punto de caramelo. 

Continuando en la fachada litoral, la reurbanización de Ramón y Cajal y de Canalejas debe estar cerca de arrancar. Con un coste que roza los dos millones, tendría que estar lista para la previa de elecciones al tener un plazo de seis meses. En este caso, el Ayuntamiento sí prevé eliminar un carril de circulación para ampliar aceras y mejorar las zonas verdes y el parque. Finalmente, y tras las encendidas críticas de los vecinos, también se quitará un carril en el proyecto de la avenida de Aguilera, donde se implantará un doble carril bus. Este proyecto, que está a la espera del modificado, debería estar listo para comicios. 

El parque de los centenarios ficus es, por otro lado, el extremo de una actuación de reurbanización que afectará a Gadea, Soto y Marvà. Con un presupuesto que ronda los siete millones en total, a la espera de las bajas que presenten las adjudicatarias, todos los tramos tienen plazo de ocho meses. 

Siguiendo con la fachada litoral, pero en el extremo sur, son muchos los ciudadanos que siguen esperando noticias de la pasarela ciclopeatonal de Urbanova, que permitirá, algún día, unir los tramos hoy divididos del carril bici. Esta fue una de las primeras acciones que sufrió las consecuencias de la pandemia. El incremento del precio del hierro provocó la huida del adjudicatario. Y hasta hoy. Por ahora, ni proyecto modificado, con los nuevos precios de mercado, pese a tener presupuesto listo. 

Cerca de esa zona, el parque de El Palmeral lleva meses esperando a que entren obreros para acometer unas obras que ya tenían adjudicataria hace nueve meses. La demora en la aprobación del Presupuesto de este año dio pie a que la empresa rompiera el contrato sin necesidad de pagar ni indemnización. A la espera de que empiece la primera la fase, la segunda ya aguarda su momento. Presupuesto también tiene. 

Al otro lado de la ciudad, en Playa de San Juan, también se acumulan los proyectos a la espera de su arranque, desde la tercera y definitiva fase de reurbanización del paseo de Niza, a la zona deportiva proyectada sobre esa primera línea de playa, hasta las mejoras en el parque de Sergio Melgares, donde se acumulan las vallas hace meses para desesperación de los usuarios. Unos dos millones pendientes de ejecutarse en estos tres casos del litoral norte de la ciudad de Alicante. 

Sin olvidar los cinco colegios incluidos en el Plan Edificant (dos nuevos y tres con arreglos), que tras años de bloqueo municipal, empiezan a vislumbrar el arranque de unas obras que no se espera que sean inminentes. En total, casi 80 millones de euros que esperan ejecución con las urnas a la vuelta de la esquina. 

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